Tres cirujanos fueron condenados a prisión ayer por realizar operaciones innecesarias en un establecimiento que la prensa italiana ha bautizado la “clínica del horror”.
La fiscalía demostró que 83 pacientes de la clínica Santa Rita de Milán fueron sometidos a operaciones innecesarias, incluidas amputaciones, para que los cirujanos pudieran cobrar enormes reembolsos del sistema de salud estatal.
El jefe de cirugía, Pier Paolo Brega Massone, fue condenado a 15 años y medio de prisión por causar dolor con operaciones innecesarias con el solo fin de obtener “ganancias profesionales y económicas”.
Los otros dos cirujanos fueron condenados a seis y 10 años de prisión.
“Brega Massone es un delincuente que cometió el más terrible de los pecados: traicionar a aquellos que confiaron en él, sus pacientes”, dijo la Asociación Profesional de Médicos de Italia, la cual interpuso una demanda ligada al proceso judicial por tres millones de euros (4,2 millones de dólares) por daños a la profesión.
Brega afirmó que era inocente y que era utilizado como chivo expiatorio. El abogado del jefe de cirujanos dijo que apelaría el veredicto.
Varias mujeres fueron sometidas a mastectomías por simples casos de inflamación, no de cáncer. Otros pacientes con neumonía fueron operados para extirparles tejido pulmonar.
Durante el juicio, los fiscales reprodujeron algunas de las conversaciones telefónicas interceptadas por la policía.
Los médicos habían sido arrestados en el 2008 luego de que las conversaciones grabadas indicaran que estaban ávidos por hacer cirugías.
Las víctimas empezaron a contar también las experiencias vividas en Santa Rita. Riziero Scocchetti, de 72 años, relató que a su hermana María Luisa, que murió el 11 de diciembre de 2006, la operaron del pulmón cuando tenía un cáncer terminal de mama. “Pedí a los médicos que la dejaran morir en paz, pero ellos me aseguraban que estaban haciendo todo lo posible por salvarla”. La mujer vivió ocho días de cruel agonía. La Fiscalía consideró que es estaba ante un caso de “puro encarnizamiento”.
Alfredo Scordo, de 76 años, fue operado en abril de 2005. Sufría una pulmonía en proceso de curación, pero los médicos le extirparon los nódulos linfáticos y le seccionaron un pulmón. “Me abrieron la espalda y me tuvieron cuatro horas en el quirófano. Cuando cambia el tiempo, me duele”.
A finales de septiembre de 2008, cuando se inició la investigación, el responsable de cirugía torácica, Massone, ahora en la cárcel, mandó este SMS a una colega: “No puedo dormir. Estoy desesperado. Entre los historiales, quién sabe cuántos saldrán a la luz, y me arrestarán por estafador”. Firmado: “El Arsenio Lupin de la cirugía”. El dueño del sanatorio es el notario Francesco Paolo Pipitone.
































