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En su viaje por Africa, el Papa honró a 45 religiosos asesinados en Uganda en 1885

El Papa asistió al santuario de los mártires anglicanos en compañía de decenas de los obispos de esa confesión, con quienes rezó, para después desplazarse al templo católico donde celebró una misa.  

Domingo 29 de Noviembre de 2015

El Papa Francisco pidió ayer "construir una sociedad más justa, sin excluir a nadie" al evocar el ejemplo de 45 mártires religiosos asesinados en Uganda entre 1885 y 1887, en una multitudinaria misa en el marco de su viaje por Africa que hoy lo llevará a su último destino, la convulsionada República Centroafricana. La ceremonia tuvo lugar en Namugongo, un municipio distante 16 kilómetros al noreste de la capital de Uganda, Kampala, a la que acudieron decenas de miles de personas que esperaron durante horas para ser testigos de la celebración que recordó el sacrificio que sufrieron 23 anglicanos y 22 católicos en 1886 por no abjurar de su fe.

"Hoy recordamos con gratitud el sacrificio de los mártires ugandeses. Recordamos también a los mártires anglicanos; su muerte por Cristo testimonia el ecumenismo", dijo el Papa en el país que cuenta con más de 40 por ciento de católicos y 30 por ciento de anglicanos.

El Papa asistió al santuario de los mártires anglicanos en compañía de decenas de los obispos de esa confesión, con quienes rezó, para después desplazarse al templo católico donde celebró una misa.

"Todos estos testigos han cultivado el don del Espíritu Santo en sus vidas y han dado libremente testimonio de su fe en Jesucristo, aun a costa de su vida, y muchos de ellos a muy temprana edad", aseguró.

Los asistentes estallaron en gritos de júbilo y cantos cuando vieron llegar a Francisco al templo, que se encuentra al aire libre. Unas 300 mil personas se habían congregado desde antes del amanecer en un parque para asistir a la misa. El Papa se arrodilló ante el altar que contiene los restos del santo Charles Luanga, una de las víctimas de la masacre.

A la ceremonia también acudieron fieles católicos del vecino Sudán del Sur, en guerra civil, que viajaron doce horas en ómnibus, el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y su homólogo ugandés Yoweri Museveni.

El testimonio de los mártires, señaló el Papa, "muestra a todos que los placeres mundanos y el poder terrenal no dan alegría ni paz duradera".

"Es la fidelidad a Dios, la honradez y la integridad de la vida, así como la genuina preocupación por el bien de los otros que nos llevan a esa paz", agregó el santo padre.

Los mártires honrados por el Papa padecieron a Mwanga II, rey de los Baganda (1884-1888), uno de los pueblos de la actual Uganda. El monarca consideraba que la influencia de los misioneros europeos debilitaba su poder y destruía las tradiciones.

En la tarde, el Papa se trasladó a la pista de aviación de Kololo, en Kampala, para reunirse con unos 150 mil jóvenes que le brindaron una acogida entusiasta y desordenada. Después se desplazó a la casa de caridad de Nalukolongo para reunirse con pobres de todas las religiones y edades. "Me gustaría lanzar un llamado a todas las parroquias y las comunidades presentes en Uganda, y en el resto de Africa, a no olvidar a los pobres", dijo.

Hoy, el Papa volará a Bangui, capital de la República Centroafricana, devastada desde 2013 por una guerra civil con tintes religiosos y la etapa más peligrosa de su gira.

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