Berlín. - El gobierno alemán dio hoy luz verde para llevar adelante un controvertido experimento en la Antártida que consiste en volcar seis toneladas de polvo de hierro al mar con el fin de eliminar dióxido de carbono de la atmósfera.

Berlín. - El gobierno alemán dio hoy luz verde para llevar adelante un controvertido experimento en la Antártida que consiste en volcar seis toneladas de polvo de hierro al mar con el fin de eliminar dióxido de carbono de la atmósfera.
Se trata de la mayor prueba que se haya hecho con fertilización con hierro, tecnología que podría frenar a muy bajo costo el calentamiento global, indican los impulsadores de la idea.
El proyecto LOHAFEX lo realizan en forma conjunta Alemania e India, aunque participan científicos de varios países (incluida España), y estará a cargo del buque alemán “Polarstern” y abarcará una superficie marina de unos 300 kilometros cuadrados, que es identificada por los responsables del proyecto con bastante vaguedad, como un espacio ubicado al norte o noreste de la islas Georgias del Sur.
La imprecisión es –dentro de ciertos límites- comprensible: el área definitiva del experimento se debe escoger en función de las condiciones oceanográficas reinantes en la zona en el momento de la ejecución. Se busca un tipo de estructura térmica presente en los océanos, materializada por vórtices denominados “eddies”, en cuyo núcleo se realizaría el experimento. El “eddy” seleccionado debe mantenerse relativamente estacionario y poseer adecuadas dimensiones. Y aunque los responsables del proyecto ya tienen identificado por métodos satelitales una de estas posibles áreas, la última decisión se debe adoptar in situ.
No puede escapar entonces a la consideración de ningún gobierno, que un experimento como el propuesto, polémico y de inciertas consecuencias ambientales, no debería concretarse en el área de las Islas Georgias del Sur –aun cuando se realice más allá de las 200 millas de éstas, es decir en alta mar - sin la explícita conformidad del gobierno argentino, cuyas aguas y recursos podrían verse afectados.
Aunque la Cancillería de nuestro país no se haya manifestado públicamente sobre el particular, existen elementos de juicio para suponer que dicha autorización fue solicitada y que el gobierno argentino – que es contrario a la realización de este tipo de experimentos hasta tanto sean convenientemente evaluados y regulados – la denegó.
La autorización para realizar el experimento la dio hoy en Berlín la ministra de Ciencia e Investigación, Annette Schavan.
Los críticos del proyecto, sobre todo grupos ambientalistas, advierten que una solución tan simple podría alentar al mundo a quemar cada vez más combustibles fósiles, y sobre todo porque ese tipo de “ingeniería geológica” podría tener efectos devastadores en la vida marina.
"El enorme potencial económico del mercado de emisiones de CO2 es el estímulo que ha llevado a Planktos, una empresa estadounidense, a iniciar este mes el mayor experimento hasta la fecha de fertilización del océano con partículas de hierro, provocando la alarma de científicos y naturalistas que temen una catástrofe ecológica. Esta alarma se ha reflejado ya en la Organización Marítima Internacional, que ha manifestado su preocupación por los experimentos de fertilización oceánica que se aprovechan del vacío legal existente", revelaron organizaciones ecologistas españolas.
La prueba. La idea que respalda la prueba es que las algas de la superficie marina disponen de abundancia de nutrientes pero no del suficiente hierro. Si se echa hierro al agua las algas se reproducen a gran velocidad, y al multiplicarse absorben el dióxido de carbono de la superficie.
Cuando termina su ciclo vital, las algas se hunden. La mayoría del CO2 termina así en las profundidades del océano. El mar absorbe de este modo más CO2 del aire y reduce el efecto invernadero. (DPA)


