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En Buenos Aires, miles de inundados no pueden regresar todavía a sus hogares

Las localidades de Luján, Salto, Mercedes, Lobos, Pilar y Saladillo son las más afectadas. A ocho días de las intensas lluvias hay por lo menos 10.000 afectados por la emergencia.

Jueves 13 de Agosto de 2015

Miles de personas seguían anoche evacuadas a raíz del temporal que lleva más de una semana en ciudades bonaerenses y del sur santafesino, donde se repetían los reclamos para que se realicen obras de infraestructura y se instrumenten mecanismos de previsión para morigerar los efectos de las inundaciones.

A ocho días de las lluvias que hicieron desbordar arroyos y ríos el problema de las inundaciones cobró tono político con críticas al viaje del gobernador bonaerense Daniel Scioli a Italia y reproches entre la oposición y el oficialismo por el destino de fondos públicos, falta de soluciones estructurales y demora en la atención de las comunas anegadas.

El ministro bonaerense de Asuntos Agrarios, Alejandro Rodríguez, calculó ayer que había "alrededor de 10 mil personas afectadas en distinto grado" por las inundaciones y admitió que no hubo cifras oficiales porque el número de damnificados y evacuados "puede variar" de acuerdo a la condición climática.

Las situaciones más complicadas se daban en las localidades de Luján, donde se suspendieron las clases y se declaró la emergencia hídrica, Mercedes, Salto, Lobos, Pilar y Saladillo, donde hay en promedio de 350 a 500 evacuados constantes, de acuerdo a reportes municipales.

Si bien la bajante de los ríos comenzaba a generar alivio ayer, un nuevo pronóstico de lluvias y vientos fuertes emitido por el Servicio Meteorológico Nacional volvió a poner en alerta a esos municipios, que temen que un nuevo temporal expanda las inundaciones por las dificultades de escurrimiento y absorción de las aguas en la región.

En ese marco, la presidenta Cristina Fernández envió a parte de su gabinete a recorrer algunas de las localidades inundadas y ordenó a su ministro de Economía, Axel Kicillof, que anuncie una serie de medidas de emergencia por las que se duplicará haberes de jubilados y beneficiarios de asistencia universal por hijo que hayan sido afectados por la inundación.

La jefa de Estado también ordenó a la Casa Rosada que informe que ella seguía "al tanto de la situación" desde la Quinta de Olivos. Allí, acompaña el reposo de su hija embarazada.

En medio de la inundación, varios damnificados le recriminaban a las autoridades la falta de asistencia. "Desde el jueves pasado ya estábamos inundados", dijo una mujer en Laferrere, y junto a un grupo de vecinos reprochó que a pesar de esa situación "muchos estaban solamente para la campaña de las elecciones del domingo".

Tres días después de ser elegido candidato del oficialismo a gobernador bonaerense, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández visitó Salto y dijo que la situación era "devastadora".

Pero luego en rueda de prensa al ingresar a la Casa Rosada admitió que "hay obras importantes que todavía no se han llevado adelante", y puso énfasis en que hubo "un nivel de lluvias impensado para estas épocas, entre 250 y 300 milímetros en pocos días".

Fernández dijo que las zonas afectadas por el temporal "toda la vida tuvieron problemas" y, tras asegurar que "hay obras que entendemos que lo vamos a tener resuelto antes de fin de año", anunció que si llega al gobierno implementará "un plan maestro de cuencas".

El intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona, también reconoció que "hay una falta de obras hídricas en general en la provincia de Buenos Aires" que, consideró, "hay que apuntalarlas en base a los nuevos comportamientos del clima y adaptar las obras de infraestructura a urbanizaciones que se han hecho de manera indiscriminadada y con poco apego a la ley".

Distintas organizaciones iniciaron la recolección de elementos para asistir a los damnificados, entre ellas Cáritas, Red Solidaria y centros de estudiantes universitarios.

Protestas de damnificados. Pobladores de Luján, Gregorio de Laferrere, Olivera y Salto, entre otras localidades, manifestaron ayer las complicaciones que padecen casi en forma anual ante el aumento del régimen de lluvias y la lentitud en la ejecución de obras preventivas, como dragados, encauces y diagramación urbana y reclaman "una decisión firme" del Estado para concretarlas, mientras otros aludieron a una "sensación de fracaso" por las ocasiones reiteradas en que el agua invade sus casas.

En Luján, un hombre que se movilizaba en canoa en las calles aledañas a la basílica señaló que se vivía "una sensación de fracaso constante porque ni siquiera se resuelve el problema en forma parcial".

El lujanense indicó que de los 35 años que llevaba viviendo en esa ciudad del noroeste bonaerense "nos inundamos como veinte veces" en el barrio, por lo que levantó la entrada de su casa a más de un metro sobre el nivel de la calle.

En Gregorio de Laferrere un cartonero que se vale de un carro tirado por un caballo dijo que "desde hace seis meses están paradas las máquinas que tenían que hacer obras" para limpiar y encauzar los arroyos de la zona.

"Hacen falta obras, pero más que nada hay que tener decisión de hacerlas", dijo el dueño de una casa de embutidos de Luján que tuvo que mudar toda su producción a un frigorífico porque su local resultó anegado el lunes.

El hombre, que dirige el comercio junto a su hermano, señaló que los políticos "prefieran gastar la plata en campañas" en lugar de obras para evitar inundaciones desde hace años porque, remarcó, "esto ya le pasó a mi abuelo, a mi padre y ahora nos pasa también a nosotros".

Vecinos de Mercedes, Luján y Saladillo coincidieron en que ahora deben limpiar y desinfectar sus hogares, lo que puede llevar varios meses y "en ese tiempo hay que esperar que no vuelva a llover e inundarse todo".

"Cuando baje el agua habrá que volver a sacar los detritos de las paredes con espátulas, limpiar todo con cloro, pero el olor y la humedad te dura un año", dijo una docente de Luján.

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