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El Quemadito, la historia del santo popular que murió en la hoguera

Se lo reconoce por ser el primero de los personajes "divinos" ungidos por el pueblo, aún antes del Gauchito Gil o la Difunta Correa

Lunes 01 de Marzo de 2021

Si de creencias populares se trata, los santos no ungidos por la iglesia sino por el pueblo son muchos. Uno de ellos es El Quemadito, quien según dice la historia es el primero de estos virtuosos cuya leyenda se ha difundido en la Argentina. Sólo existe un altar que lo celebra, justo en el lugar donde murió en Catamarca, alrededor del 1830. Su leyenda se hizo famosa aún antes de que se conocieran los relatos del Gauchito Gil o la Difunta Correa.

El Quemadito es un santo popular a quien se atribuye la facultad de conceder milagros. Hay quienes aseguran que tiene “poderes mágicos” en particular con aquellos devotos que le piden por animales perdidos. Pero, ¿a raíz de que surgió tal popularidad?

En febrero del 1830, en el marco de la lucha entre unitarios y federales se registró un gran enfrentamiento que en la historia se conoce como la Batalla de Oncativo. Los federales, ejército del cual formaba parte el hoy conocido como “Quemadito”, perdieron y los unitarios tomaron las tierras catamarqueñas.

Así, se dio inicio a una seguidilla de persecuciones de los ganadores hacia sus contrarios, que eran capturados para más tarde ser torturados hasta la muerte aunque algunos lograban recuperar la libertad. Uno de estos prisioneros fue José Carrizo, quien fue acusado de ser espía de Facundo Quiroga por el militar Mariano Acha. A Carrizo se decidió tirarlo a la hoguera.

El milagro y su altar

Una vez sobre el fuego, José Carrizo murió completamente quemado. Pero cuando su vida terminó comenzó la leyenda: se convirtió en El Quemadito.

Entre las localidades de Miraflores y Huaillapina en Catamarca, cerca del Camino Real, en un punto en el cual habitantes de zonas aledañas levantaron una cruz, ese espacio se transformó en un altar.

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Su consagración fue similar a la de Deolinda Correa, mejor conocida como la Difunta, puesto que -según sus respectivas leyendas- ambos respondieron al pedido de un arriero que había perdido a sus animales y lo ayudaron a encontrarlos, ya sea señalándoles el camino o reuniéndolos a todos en un mismo lugar.

Los milagros que concedió El Quemadito fueron corriéndose por los pueblos, generando así muchos fieles del mismo que año a año acuden al lugar tanto para pedir como para dejar un saludo al santo.

Actualmente, en el sitio del altar se encuentra -además de la cruz- un tarro de hojalata colgado para que quienes visiten el lugar o pasen por el mismo de casualidad dejen una limosna.

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