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El Papa instó a rechazar la violencia doméstica y la "arrogancia masculina"

También defendió la próxima cumbre del clima y dijo que "sería una catástrofe" que no hubiera un acuerdo para frenar el calentamiento, ante cientos de miles de fieles.

Viernes 27 de Noviembre de 2015

El Papa Francisco celebró ayer en Kenia su primera misa multitudinaria en el marco de la gira que lo llevará a tres países africanos e instó a los feligreses a rechazar la violencia doméstica y la "arrogancia" masculina. También formuló una encendida defensa de la cumbre del clima que se realizará desde el lunes en París para acordar la reducción de la emisión de gases que causan el calentamiento global. "Si fracasa va a ser una catástrofe", aseguró.

"Estamos llamados a resistir prácticas que fomenten la arrogancia en los hombres, que hieran o menosprecien a las mujeres y que amenacen la vida de los inocentes no nacidos", dijo Francisco en la homilía ante cientos de miles de personas en campus de la Universidad de Nairobi.

Francisco se refirió de ese modo a los altos índices de violencia doméstica registrados en la sociedad conservadora del país africano.

En su sermón, pronunciado en el campus de la Universidad de Nairobi, el pontífice llamó además a los jóvenes a "ocuparse siempre de las necesidades de la gente pobre" y a trabajar contra la desigualdad y la discriminación.

A pesar de la lluvia, los fieles hicieron fila para entrar en el campus. El Vaticano reportó que unos 300.000 acudieron a la misa. Algunos de ellos llegaron de lugares tan lejanos como Burundi o Sudán del Sur. "Los corazones de todo el mundo se han rendido a su visita a Kenia", dijo Peter Kangethe Gathiga, uno de los fieles.

Encuentro interreligioso. Antes de la eucaristía, Francisco, de 78 años, celebró un encuentro interreligioso con representantes anglicanos, musulmanes, hindúes, sijs y de las religiones tradicionales africanas, a los que pidió cooperación. El nombre de Dios "nunca se debe utilizar para justificar odio y violencia", les dijo.

"Muy a menudo la gente joven se radicaliza en el nombre de la religión mostrando su desacuerdo y temor", dijo el pontífice, que recordó tres atentados perpetrados en el país en los últimos dos años y que costaron la vida a 230 personas. "Sé que los ataques bárbaros en el centro comercial Westgate, en la universidad Garissa y en Mandera no se han olvidado", dijo Francisco.

El pontífice argentino llegó en la tarde del miércoles a Kenia, donde se reunió con el presidente Uhuru Kenyatta. Las autoridades del país declararon fiesta nacional durante la visita papal para respaldar el gran despliegue de seguridad, que ha llevado a que se cerraran muchas carreteras en Nairobi.

El Papa también hizo referencia a la cumbre internacional del clima que comenzará la semana próxima en París.

En Nairobi, sede del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), el Sumo Pontífice se refirió al encuentro en la capital francesa, en el que la comunidad internacional espera lograr una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y, de ese modo, poner coto al calentamiento global.

El fracaso de un acuerdo sería "triste" y "catastrófico", advirtió Francisco, que urgió a combatir el cambio climático como uno de los causantes del "trágico" aumento de la migración pobre.

Francisco partirá hoy a Uganda, en un viaje que también le llevará a la República Centroafricana, un país que sufre los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes.

Tiempo inclemente. Aunque los fieles consideraron la lluvia como una "bendición de Dios", el tiempo no facilitó que la gente asistiera a la multitudinaria misa de Francisco que llenó los jardines de la universidad de Nairobi y un parque del centro de la capital aledaño, donde se instalaron pantallas gigantes.

El mal tiempo es frecuente en este mes, que coincide con la breve temporada de lluvias en Kenia. Suele llover durante la noche y escampa al amanecer, pero ayer no fue así.

Ante el estrado desde el que habló el Papa se habían dispuesto miles de asientos cuya mayoría estaba reservada a los invitados. A unos metros de ahí, los espectadores chapoteaban en la hierba fangosa, viendo a Francisco en pantallas. Miles de paraguas multicolores daban un aire festivo a la escena. En todas partes se veían militares o policías, algunos de ellos armados.

En un país traumatizado por episodios de violencia étnica en los últimos años, el pontífice llamó a los jóvenes a "rechazar todo lo que conduce al prejuicio y a la discriminación", mientras se oían oraciones en suajili, el idioma nacional, y en masái, kiborana y turkana, unas lenguas locales. Tras el final de la homilía, pronunció unas palabras en suajili que provocaron una ovación de los asistentes. Durante toda la misa, muchos fieles cantaron y bailaron.

Para la comunión, cientos de curas, que caminaban bajo paraguas sujetados por voluntarios, distribuyeron la hostia. La gente se juntaba a su alrededor en pequeños grupos.

"Estaba aquí para darle las gracias a Dios en compañía de un sucesor de San Pedro. Era una oportunidad única", explicaba tras la ceremonia Peter Gachui, un empresario de Nairobi, que consideró "maravilloso" el discurso del Papa. "Nos ha animado como familias, como Nación, como distintas tribus y religiones, a trabajar juntos y a construir nuestros cimientos sobre la roca que es Dios", añadió. "Lo recordaré toda mi vida".

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