Takahiro Nakamae, nacido en Hiroshima en 1960, es desde hace tres años el embajador de Japón en nuestro país. Graduado de abogado en Tokio en marzo de 1985, ingresó solo un mes después a la carrera diplomática a través del ministerio de Relaciones Exteriores nipón y a partir de allí, hace 37 años, prácticamente no se detuvo. Le tocó estar en Irak y en una misión en la ONU, pero también en México y en Brasil desde 2013 antes de arribar a nuestro país. Hay que saberlo escuchar a Nakamae para develar, en medio de las voces disonantes y estridentes que desbordan la olla del escenario político argentino, cuáles son las pautas de comportamiento acorde que espera la representación diplomática de una de las naciones más desarrolladas y sorprendentes del planeta.
Días atrás, el 6 y 9 de agosto, precisamente cuando Nakamae visitó Rosario, se cumplieron 77 años de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki lanzados por los Estados Unidos. El diálogo de La Capital con el diplomático se inició con una mención sobre el tema.
—A la distancia, resulta sorprendente cómo tras los ataques nucleares su país ha logrado reconstruirse y alzarse como una potencia en el mundo: ¿A qué se ha debido fundamentalmente?
—Es un gran tema. Efectivamente, soy nativo de Hiroshima, por lo que desde mi niñez conocí a muchas personas que habían experimentado la bomba y creo que conozco bastante el sentimiento que permanece en esta ciudad; la experiencia y la sensación muy especial que comparten los ciudadanos de Hiroshima. Esta arma atómica nuclear es algo muy difícil de explicar, pero en Japón todo el mundo está convencido, estamos convencidos, de que nunca se debe repetir. Muchas veces quienes visitan Hiroshima y Nagasaki y el museo y escuchan los testimonios de los sobrevivientes preguntan cómo se sienten estas personas... Y sabemos que la respuesta de los sobrevivientes es que su sentimiento nunca es de venganza. Porque la venganza resultaría en otra bomba. Esto esto es algo que nunca quieren las víctimas; el deseo muy sincero de todos ellos es que nunca ocurra. Y en este sentido una observación actual, en el contexto de la invasión rusa en Ucrania, cuando se habla de una amenaza o el uso de armas nucleares, para nosotros de ningún modo es admisible.
—Me ahorró la pregunta porque en palabras de Antonio Guterres, secretario general de la ONU, hay quienes juegan “con el arma cargada”.
—Estamos en una situación muy difícil y nuestra responsabilidad es seguir apelando, tratando de convencer a todo el mundo, que las armas nucleares nunca deben utilizarse. La realidad es que existen y que en la política internacional la disuasión con las armas nucleares también existe. Entonces nuestro enfoque es un acercamiento más realista de cómo lograr la abolición de las armas nucleares como nuestra meta para el futuro de una manera pragmática. Respondiendo también a su pregunta, con la participación de Japón en la Guerra Mundial creemos que cometimos un error enorme para nuestra patria. Después de la guerra cambiamos nuestra idea y nos pusimos al desarrollo social y económico con la idea de procurar la paz. Y lo bueno, yo supongo, es que la nación, el pueblo japonés, se unió con esta idea y procuramos, pudimos, poner todo nuestro esfuerzo.
—Ustedes, como potencia, son parte, son socios, del FMI y el Club de París, dos organismos que le han prestado a la Argentina, que se duda si va a cumplir los compromisos. ¿Cómo ve el problema? ¿Considera que nuestro país debe tener un manejo más responsable a nivel macroeconómico o descuenta que cumplirá?
—Nosotros consideramos muy favorable que Argentina haya llegado a un acuerdo con el FMI en marzo bajo el nuevo programa y que así haya iniciado su camino para el desarrollo económico y el fortalecimiento del sistema fiscal. El nuevo programa acordado creo que tiene algunos aspectos muy sólidos, constructivos, incluyendo la meta de llegar a la neutralidad de la balanza comercial para 2025 y al sostenimiento fiscal para 2024. Pensamos que es muy importante que en cooperación caminemos en estos pasos sólidos para que Argentina tenga la condición suficiente para lograr el acceso al mercado financiero internacional. Sin acceso al financiamiento privado es muy difícil el crecimiento económico. Comprendemos que la situación actual de la energía y el costo de alimentos que está subiendo, o sea la inflación, está afectando la implementación, lo entendemos, pero esperamos que a través de colaboración con el FMI y a través de revisiones trimestrales Argentina continúe sus pasos sólidos con el mejoramiento del programa.
—Usted recientemente mencionó que el intercambio comercial entre Argentina y Japón, cercano a los mil millones de dólares, no permite sentirse satisfecho. ¿Debería ser mucho mayor?
—Es un número muy modesto considerando la capacidad y la potencialidad de Argentina con el mercado internacional y las actividades económicas de Japón. Los intercambios económicos comerciales de Japón con México, Chile y Brasil son mucho más grandes. Cada país tiene su contexto, razones y fundamentos. México y Japón vienen formando una cadena de valor global; en México se fabrican los automóviles y electrodomésticos y de ahí los exportan a otros mercados como Estados Unidos y Europa. El sistema de mercado entre Japón y México es una cadena de producción conjunta para vender a otros países. Japón hasta la década de 2010 ya ha trasladado casi 24% de su capacidad productiva manufacturera al extranjero. O sea, fabrica en el extranjero. Ustedes verán los autos como Toyota, Nissan, Honda por todas partes, pero la mayoría de ellos son fabricados en Brasil y en México. La economía japonesa se viene globalizando; Japón ya no es una fábrica, y para las empresas japonesas lo más importante, más que exportar, es invertir y producir globalmente. Toyota Argentina está produciendo y exporta 80% de sus productos al extranjero, pero todas las actividades de allí no necesariamente se refleja en el comercio bilateral. Argentina en el mercado mundial tiene sus ventajas y desventajas. Ventajas, sus recursos naturales, la calidad de mano de obra, la educación... Pero está ubicada, geográficamente, muy lejos de los mayores mercados; el flete es una desventaja. Asumiendo todas estas condiciones, cuál sería el modelo de vinculación económica entre Argentina y Japón lo deberíamos discutir; en mi opinión todavía no hemos encontrado un modelo. Con México, Chile y Brasil lo tenemos. Pero con Argentina es algo irresuelto. En este contexto otro ejemplo es que cada año efectuamos la encuesta a las empresas japonesas. Hace tres años pudimos contar hasta 112 empresas japonesas operando en Argentina; ahora el año pasado contamos hasta 70, una disminución de casi 30%. Se puede decir que afectaron varios aspectos, por supuesto la pandemia también. Pero lo importante para las empresas japonesas y todas las empresas internacionales para poder operar en un país como Argentina, tan rico, prospero y con tanta potencialidad, lo importante es contar con un mejor ambiente de negocios incluyendo la estabilidad jurídica, mayor previsibilidad macroeconómica; y para las empresas japonesas más concretamente está limitación a la importación y también la restricción al giro financiero.
—Argentina ha sido muy celosa en esos dos puntos en los últimos años...
—Se explica con toda la justificación y lo entendemos, pero las empresas también tienen sus misiones y para que las empresas puedan cumplir sus misiones ante sus propios accionistas haría falta ciertas condiciones para que puedan invertir, dedicarse a sus actividades económicas. En ese sentido, hace unos años Japón y Argentina firmamos dos acuerdos muy importantes, uno el de promoción y protección de inversiones y el otro el convenio de evitar doble impuestos. Los consideramos tan importantes que en Japón ya los tenemos aprobados por el Poder Legislativo, Japón está a totalmente dispuesto a ratificarlo y ponerlo en vigor y estamos a espera de la aprobación del Congreso argentino.
—A qué rubro pertenecen las empresa instaladas en nuestro país.
—En su mayor parte son manufactureros, pero las más afectadas yo diría que son las empresas de comercio, las empresas que importaban.
—¿No los llena de orgullo que Toyota fabrique la pick up 4x4 más demandada por los productores agropecuarios argentinos que deja a los concesionarios sin stock de Hilux?
—No debería estar discutiendo una marca, pero en general en el sector automotriz Toyota y Nissan en conjunto han anunciado una inversión adicional de 180 millones de dólares recientemente y se podría decir que estas automotrices han logrado establecer un modelo de actividad económica en Argentina. Es un modelo fuerte pero no copiable para todos los rubros. Aunque hay algunos otros rubros donde empresas japonesas están operando muy vigorosamente. Por ejemplo, hay un parque eólico en la provincia de Santa Cruz donde una empresa japonesa está invirtiendo muy fuerte; en la provincia de Jujuy por supuesto otra empresa, en conjunto con una australiana, está explorando litio, y en la provincia de Mendoza hubo una inversión de una empresa japonesa comprando una planta de procesamiento de orujo de uva. Otra empresa electrónica es bastante exitosa en instalar sistemas de smart cities, ciudades inteligentes, o el control de tránsito. A pesar de las dificultades, hay empresas que están apostando.
—Última pregunta: son recurrentes las amenazas, a través de los ejercicios militares, de China a Taiwán. ¿Ustedes cómo sienten el conflicto?
—Taiwán es para nosotros un socio económico muy importante y Taiwán es una unidad, una sociedad donde prevalece la democracia y con la que compartimos los valores fundamentales de democracia, libertad e imperio de derecho. Taiwán es una economía muy importante de nivel global por lo que deseamos que la estabilidad del Estrecho de Taiwán se mantenga y este asunto se solucione de una manera pacífica a través de diálogo. En el curso del ejercicio que viene efectuando China alrededor de Taiwán se cayeron cinco misiles en las aguas de zona económica exclusiva de Japón. Estos hechos causan mayor inestabilidad de la región. Diplomáticamente hicimos un reclamo de protesta fuertemente a China y estamos apelando que discontinúe esta operación militar por parte de China. De todos modos nuestra posición en general, bien en Taiwán, bien en el Mar de China Meridional, bien en el Mar de China Oriental, es que no se debe permitir el intento de alterar el status quo con fuerza de una manera unilateral. En ese sentido lo que está ocurriendo en Ucrania no es una cosa ajena para nosotros porque ahí de lo que se trata es la integridad de derecho internacional; la integridad de soberanía e independencia, y lo que ha hecho Rusia en Ucrania es otro intento de alterar cambiar el status quo con fuerza. Es un hecho que sacude el cimiento del orden internacional basado en el derecho internacional. Por tanto no podemos admitir está invasión de Rusia y estamos invitando a varias partes de la comunidad internacional para que se sumen a esta voz colectiva en pro de salvaguardar el derecho internacional, el orden internacional del cual tanto depende nuestro multilateralismo. Y en este sentido opinamos que un país como Argentina no estaría fuera. En este sentido apreciamos mucho la posición de Argentina de definir este acto como una invasión y que condena a la parte de Rusia y seguimos colaborando con Argentina. Los dos países son socios estratégicos, quiere decir que juntos tenemos una responsabilidad conjunta para trabajar juntos para el bienestar de la comunidad internacional.