Carlos Eduardo Robledo Puch está considerado como el mayor asesino de la
historia criminal argentina, y fue condenado a reclusión perpetua por 10 homicidios calificados, un
homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación,
un abuso deshonesto y dos raptos, además de dos hurtos.
Robledo Puch, quien residió en las localidades bonaerenses de Tigre y Villa
Adelina, donde lo apodaron el Angel de la Muerte, tuvo como cómplice a Jorge Ibáñez, a quien
conoció a los 16 años.
El 18 de marzo de 1971 los dos cometieron su primer asesinato cuando entraron a
una boite de Olivos y mataron al sereno Manuel Godoy y el encargado Pedro Mastronardi, al
sorprenderlos dormidos.
Ese mismo año, el 9 de mayo, ejecutaron a tiros a José Bianchi, sereno de una
casa de repuestos, y 15 días después, acribillaron a Juan Saettone en un supermercado, y brindaron
con whisky sobre su cadáver.
Acribillaron a una chica. A Puch e Ibáñez se los veía juntos a bordo de autos
costosos con los cuales en dos días raptaron a dos jóvenes, las violaron y una de ellas fue
acribillada a balazos por el Angel de la Muerte, cuando ya la habían liberado semidesnuda sobre la
Panamericana.
El Angel de la Muerte aseguró públicamente que Ibáñez no era su amigo sino "un
compañero de andanzas", lo que quedó plasmado cuando lo mató a tiros, tras chocar con un flamante
Torino.
Luego de asesinar a Ibáñez, Robledo Puch consiguió un nuevo cómplice: su vecino
Héctor Somoza, con quien el 15 de septiembre de 1971 asesinó a Raúl Del Bene, en un
supermercado.
Dos días después a Juan Rozas en una concesionaria y el fin de semana siguiente
a otro sereno de una agencia de automóviles, Bienvenido Ferrini.
Este dúo se dedicaba a asaltar en horas de la noche, robaban a sus víctimas y
luego las mataban.
El tiro del final. Así fue que el 3 de febrero de 1972, fusilaron a Manuel
Acevedo en una ferretería, pero se pelearon, por lo que robledo Puch mató a Somoza y le quemó la
cara y las manos con un soplete que usaban para violar cajas fuertes. Pero se olvidó de sacarle la
cédula y esa fue la clave para que este asesino múltiple cayera preso al día siguiente del crimen,
cuando apenas tenía 20 años.