El gobierno nacional comenzó ayer un operativo de emergencia en Salta, con el fin de brindar asistencia sanitaria y alimentaria a más de diez mil personas que continuaban anoche aisladas en el noreste de la provincia por el desborde del río Pilcomayo, según fuentes oficiales.
Los voceros resaltaron que un helicóptero y varios aviones eran utilizados para auxiliar a los damnificados, debido a que la mayoría de los caminos de las localidades de Santa Victoria Este, Santa María, Misión La Paz y Alto La Sierra, entre otras, han quedado intransitables.
En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que existen “probabilidades de tormentas intensas” para las próximas horas en el centro y norte del país, pero en mayor medida en las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, Córdoba y San Luis, lo que agravará la penosa situación.
“La Nación comenzó a aplicar un operativo de emergencia para ayudar con alimentos y asistencia sanitaria a miles de personas que siguen aisladas en la localidad de Santa Victoria Este y reforzar así las tareas de la provincia”, dijo el subsecretario de Defensa Civil salteña, Gustavo Paul, quien precisó que, además, serán auxiliados pobladores de las localidades de Santa María, Misión La Paz y Alto La Sierra.
El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación se aprestaba ayer para enviar un primer cargamento de 17 toneladas de harina, 14 mil litros de leche, 30 mil unidades de conserva mixta y 15 mil paquetes de pañales, junto con 10 mil unidades de picadillo, dos mil litros de agua mineral y 300 rollos de polietileno.
El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, aseguró que “el principal problema” en la provincia está en Santa Victoria Este, departamento de Rivadavia, a causa del aislamiento provocado por el desmadre del Pilcomayo, a consecuencia de las torrenciales lluvias que afectan al sur de Bolivia, donde nace ese curso de agua fronterizo.
El mal tiempo, con posibilidad de lluvias intensas y vientos huracanados, se extendía anoche al resto de Salta y abarcaba también a numerosas provincias.
También en Formosa se está vigilando con preocupación la onda de crecida porque podría comprometer defensas del oeste de la provincia.
La crecida del Pilcomayo resulta, también, de las lluvias torrenciales que se descargan el sur de Bolivia, donde ha cortado siete carreteras y obliga a transitar con extrema precaución en otras ocho. (DyN y Télam)
































