Mientras los familiares de 288 muertos en el accidente ferroviario del viernes a la noche en la India luchaban por ubicar sus cuerpos, la población sigue subiéndose todos los días a miles de trenes, casi todos inseguros y obsoletos. En la zona del accidente en el estado de Odisha, este domingo era notorio el apuro por despejar las vías. Por el accidente se renovaron los llamados para terminar con los problemas de seguridad de un sistema ferroviario que transporta a entre 13 y 23 millones de pasajeros todos los días. India registró unos 16 mil muertos en accidentes ferroviarios en 2021 y unos 13 mil en 2020, según datos oficiales.
Si bien el gobierno ha invertido recientemente en la mejora del sistema, el esfuerzo es una fracción del que debería hacerse para renovar un sistema ferroviario gigantesco. En un episodio que evidencia la lucha por mejorar el servicio, el sábado el primer ministro Narenda Modi tenía planeado inaugurar una línea de trenes de alta velocidad entre Goa y Bombay dotados de un sistema de alerta para evitar colisiones. Algo que obviamente no tenían los trenes que chocaron en Odisha. Por el accidente, Modi suspendió la inauguración y en su lugar debió dirigirse al lugar del dantesco accidente, repleto de hierros retorcidos y cadáveres.
El accidente de Odisha multiplicó las dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria, tan masiva como obsoleta. La extensa red ferroviaria de la India, inicialmente creada por Inglaterra en el siglo XIX, es una de las más grandes del mundo. Comenzó a construirse hace más de 160 años bajo el dominio colonial británico y fue un ejemplo de modernización para Asia en aquel momento. En la actualidad, circulan alrededor de 11.000 trenes todos los días a lo largo de 107.826 km de vías en la nación más poblada del mundo, con 1.420 millones de habitantes. Entre 13 y 23 millones de indios se movilizan en tren cada día.
La infraestructura deteriorada es causa de los retrasos y de numerosos accidentes. Aunque las estadísticas del gobierno muestran que los accidentes y descarrilamientos han disminuido en los últimos años, siguen siendo trágicamente comunes.
Más de 16.000 personas murieron en casi 18.000 accidentes ferroviarios en 2022, según la Oficina Nacional de Registro de Crímenes (NCRB) de India. La mayoría de los accidentes ferroviarios (67,7 %) se debieron a caídas de trenes, peatones atropellados y colisiones entre trenes. La mayoría de los accidentes se atribuyen a errores humanos o equipos de señalización obsoletos.
Según la citada Oficina Nacional, en 2020 se produjeron 13.018 accidentes, en los que murieron 11.986 personas y otras 11.127 resultaron heridas. Son números espeluznantes, pero las autoridades destacan que los fallecidos han disminuido de manera importante.
La red ferroviaria india es, con los mencionados 107.826 km, la cuarta por longitud del mundo, detrás de Estados Unidos, Rusia y China. Cuenta con unos 21.650 trenes y 7.349 estaciones.
En el lugar de la tragedia
En cuanto al accidente de Odisha, el ministro de Ferrocarriles de India, Ashwini Vaishnaw, dijo que ocurrió “debido a un cambio en el sistema electrónico” y que una investigación demostraría “quién fue el responsable de ese error. Se identificó la causa y las personas responsables”. Se negó a dar más detalles hasta que se publicara el informe oficial. El viernes a la noche, el Coromandel Express, un tren de alta velocidad fue desviado a una línea circular y se estrelló contra un tren de cargas pesadas detenido. Sus vagones descarrilaron hacia la vía opuesta, donde fueron atropellados por otro tren de alta velocidad, el Howrah Express.
Jaya Varma Sinha, un funcionario del Ministerio de Ferrocarriles de la India, dijo este domingo que la alta velocidad del Coromandel Express que chocó contra el tren de mercancías, que transportaba mineral de hierro, contribuyó a la gran cantidad de víctimas y heridos. “El impacto fue alto ya que el tren se movía a toda velocidad, 128 km/h, y el otro problema aquí es que era un tren de mercancías que transportaba mineral de hierro, un tren pesado, por lo que todo el impacto de la colisión se sintió en el tren en movimiento”, dijo Sinha. Agregó que el otro tren de pasajeros también se movía a una velocidad muy alta, 126 kmph, y que chocó de lleno contra los vagones descarrilados.
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La traumática tarea de buscar a un familiar recorriendo filas de cadáveres, muchos ensangrentados y desfigurados.
Las esperanzas de que se encuentren más sobrevivientes se terminaron este domingo, y las autoridades cambiaron su enfoque de buscar personas atrapadas debajo de los vagones a limpiar los escombros. Los 21 vagones que descarrilaron ya se movieron y el resto del sitio se está reparando para que los servicios puedan rápidamente comenzar de nuevo. Menos de 48 horas después del devastador accidente, las autoridades se apresuraban a reanudar los servicios ferroviarios, con cientos de trabajadores trabajando bajo un calor de más de 35 grados para recuperar las vías y ponerlas nuevamente a funcionar. Este domingo trabajaban siete máquinas excavadoras, dos trenes de socorro y cuatro grúas ferroviarias y de carretera, detalló el Ministerio de Ferrocarriles de la India. El ministro de Ferrocarriles Vaishnaw declaró que su objetivo es tener una “situación completa y normal para el miércoles por la mañana”, y agregó que “hemos movilizado muchos recursos”. Este apuro puede resultar chocante para un occidental, pero es lo habitual en India.
Testimonios
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Las tareas de recuperación fueron caóticas, con civiles que recorrían libremente la zona. Este domingo se dio por terminada la búsqueda de sobrevivientes y se tiraron los vagones a una zanja lindera.
Con las rutas ferroviarias aún bloqueadas, los familiares de los fallecidos y heridos tuvieron que encontrar el camino por otros medios para reclamar a sus seres queridos o llegar a las precarias salas de hospital donde yacen con graves heridas. En el lugar del desastre, en medio de campos de cultivo, todavía estaban esparcidas las pertenencias de las numerosas personas que iban a bordo de los trenes. Maletas, bolsos, zapatos y artículos personales se alineaban en las vías. Los vagones destrozados fueron empujados a una zanja, algunos acostados de lado.
Deepak Behera, de 37 años, había estado jugando al fútbol en el pueblo cercano de Bahanaga al alcance del oído del accidente el viernes por la noche. “Por un momento pensamos que era un terremoto”, dijo.
Behera y otros residentes locales corrieron al lugar del accidente y encontraron a cientos de pasajeros amontonados en los vagones volcados en total oscuridad, tratando desesperadamente de encontrar una salida. Usaron las linternas de sus teléfonos móviles y comenzaron a buscar sobrevivientes. Agregó que sacó a 28 personas vivas de los vagones, así como a innumerables personas que habían muerto. Muchos de los cuerpos aún no estaban identificados este domingo. En una señal del caos, el número oficial de muertos se redujo de 288 a 275, después de que las autoridades dijeron que algunos de los cuerpos se habían contado dos veces.
Un sobreviviente del desastre, Anshuman Purohit, describió una escena de horror. “Había muchos cuerpos con heridas inimaginables. Vi una cabeza sin cuerpo, vi cráneos aplastados, vi cuerpos completamente aplastados por el metal del tren, fue horrible”.
El número de heridos sigue siendo de más de 1.000 personas y más de 100 pacientes necesitan atención crítica en terapia intensiva. La precariedad de los hospitales se hace evidente en las fotografías y videos de medios locales e internacionales.