Arqueólogos desenterraron los restos de un templo erigido en honor a la reina egipcia Berenice II (269-221 antes de Cristo), de la dinastía ptolemaica, y unas 600 estatuas en la zona de Kom al Dicca en la ciudad portuaria egipcia de Alejandría, informa hoy la agencia de Patrimonio en El Cairo.
Entre las figuras, realizadas en piedra caliza, bronce o cerámica y muchas de ellas sorprendentemente bien conservadas, llama la atención el gran número de representaciones de gatos.
En el antiguo Egipto, la diosa Bastet se representaba tradicionalmente con el rostro de una gata.
Según la agencia de Patrimonio, entre las estatuas halladas hay una figura de granito con inscripciones en griego. La estatua representa a un alto funcionario de la corte de Ptolomeo IV.
Berenice II (269-221 a.C.) fue una hija del rey macedonio Magas de Cirene, en la actual Libia. Su padre quería casarla con Ptolomeo III, pero tras la muerte de su padre, su madre, la reina Apama, decidió que se casara con el príncipe macedonio Demetrio. Sin embargo, Demetrio, que era apodado “El Bello”, fue víctima de una intriga palaciega antes de tener hijos con Berenice, que fue la que lo mandó matar. Demetrio murió en la habitación de Apama, de quien se había convertido en amante. Finalmente, Berenice se casó con Ptolomeo III, durante cuyo reinado se erigieron varios templos en Egipto.
Según los arqueólogos, el templo dedicado a Berenice en Alejandría tenía 60 metros de largo y 15 de ancho. No quedó mucho del edificio porque sus piedras fueron utilizadas luego para otras construcciones. Hasta ahora sólo se conocían representaciones de templos en las que se veía a Berenice al lado de su marido.
La vida de Berenice también tuvo un final dramático. Su hijo mayor, Ptolomeo IV, que se casó con su hermana Arsinoe III y aspiró al trono, hizo matar a su madre y a otros miembros de la familia real por su inescrupuloso asesor Sosibios.
Actualmente hay polémica en El Cairo por una iniciativa del diputado Ahmed Ess. El magnate del acero, que pertenece al Partido Nacional Democrático del presidente Hosni Mubarak, propuso al Parlamento permitir el comercio con piezas arqueológicas dentro de Egipto.
El diario cairota “Al Masri Al Yom” de hoy informó que el ministro de Cultura Faruk Husni y el jefe de la agencia de Patrimonio, Zahi Hawass, criticaron duramente la iniciativa. Hawass logró gran reconocimiento en su país en los últimos años por obligar a museos de Europa y Estados Unidos a devolver parte del patrimonio antiguo egipcio que habían salido del país ilegalmente. (DPA)