La presidenta Cristina Fernández de Kirchner exaltó hoy la “valentía” de Juan Manuel de Rosas y de Lucio Mansilla en la batalla de la Vuelta de Obligado, a quien definió como “un soldado con honor” que colocó cadenas en el río Paraná para lograr que se rindieran las tropas anglofrancesas.
En el acto por el Día de la Soberanía que encabeza en la ciudad bonaerense de San Pedro, la jefa de Estado recordó que en aquella gesta los invasores “tuvieron que rendirse y saludar al pabellon nacional con 21 cañonazos pese a que eran muy superiores porque se enfrentaron con militares y un pueblo unidos en un solo fusil”.
El mejor homenaje que podemos hacer a estos hombres y mujeres en el Bicentenario, a 165 años de aquella gesta maravillosa, es entender la necesidad de la unidad nacional, no como un objetivo declarativo, sino como un instrumento para lograr definitivamente la construcción de una gran nación”, enfatizó.
“Es lo que soñaron Rosas, San Martín, Belgrano, Moreno, Castelli y Monteagudo, todos los hombres y todas las mujeres que lucharon por esos ideales”, repasó la Presidenta.
En esa circunstancia, alguien del público agregó a la lista el nombre del ex presidente Néstor Kirchner, fallecido hace tres semanas, lo que conmovió a la jefa de Estado. “El también, él y muchísimos más, más anónimos, menos reconocidos, tal vez, y él representándolos, para vivir una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, más democrática y más de todos”, dijo Fernández, sin nombrar a su esposo y antecesor.
En un discurso de 22 minutos, ante gobernadores, los ministros de su gabinete y jefes de las Armadas y de Seguridad, además de autoridades locales y provinciales, pero sin representantes de la oposición, la mandataria realzó la “valentía” de quienes participaron de la batalla de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845. “Estamos aquí cubriendo una deuda histórica de los argentinos, recordar una epopeya oculta, premeditadamente ocultada, por la historiografía oficial.
Corrían tiempos en los cuales, como en tantos otros tiempos de nuestra historia, potencias extranjeras querían dividir nuestro país y apoderarse de nuestros recursos”, sostuvo. Recordó que “buques de guerra, acompañados por buques mercantes, pretendían transformar nuestro río Paraná, en un río internacional, y no en lo que es y siempre será, un río de la Nación Argentina. Iban por más, querían también separar a las provincias de Entre Ríos, de Corrientes y de Misiones, para conformar la República de la Mesopotamia. El río iba a ser internacional y nosotros íbamos a ser menos, y más chicos”.
Fernández fustigó que “en esos buques de guerra y mercantes no venían solamente ciudadanos ingleses o franceses. Venían también ciudadanos de la Confederación Argentina, identificados como unitarios, que habían emigrado a Montevideo, y venían en las mismas naves que iban a invadir su tierra, su patria”. “Esos cañonazos de la Vuelta de Obligado se vienen sucediendo a lo largo de la Historia, en esta división de los que amamos y queremos a nuestro país y de los que muchas veces, sin darse cuenta o dándose cuenta, se convierten en serviles y funcionales a los intereses foráneos”, separó.
ara el final, la Presidenta convocó “a los más de 40 millones de compatriotas a nuevas gestas. No va a ser necesario emplazar cadenas en los ríos (como hizo en 1845 el general Lucio Mansilla). Será necesario despojar nuestras cabezas de las cadenas culturales que durante tanto tiempo nos han metido y que son más fuertes, más invisibles y más dañinas que los cañonazos, porque muchas veces nos hacen ver las cosas con el cristal no de la Patria, sino con el de los intereses de otros”. “Que el 20 de noviembre sea símbolo de unidad nacional, pero también de dignidad y soberanía para defender a la patria”, concluyó.