En medio de bailes callejeros, cánticos y desfiles Brasil se sumergió ayer a pleno en su famoso Carnaval, considerado la mayor fiesta popular del mundo.

En medio de bailes callejeros, cánticos y desfiles Brasil se sumergió ayer a pleno en su famoso Carnaval, considerado la mayor fiesta popular del mundo.
Olvidando la crisis económica global, que ya causa estragos en la actividad económica y empleos del país, millones de juerguistas comenzaron en la noche del viernes los festejos, que se extenderán hasta la mañana del próximo Miércoles de Ceniza.
En Río de Janeiro, cientos de miles de personas cubrieron la céntrica avenida Río Branco en la mañana de ayer en la concentración del Bloco Cordao da Bola Preta, el más antiguo de los multitudinarios grupos carnavalescos de la ciudad.
"Todo el mundo habla de crisis, pero no existe crisis delante de esta población alegre (...) me quieren derrumbar pero no lo van a conseguir", dijo un sosías del presidente estadounidense, Barack Obama. Delgado, vestido con un traje oscuro y corbata roja, Reinaldo Américo, un cuidador de autos de 37 años, animaba al gentío desde un "trío eléctrico" (un camión con enormes altavoces), agitando una banderita de Estados Unidos y un billete de un dólar.
Según Ronaldo Turuna, gerente de un comercio de venta de disfraces de Río, "la máscara que más se vende es la de Obama", seguida por la de su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
"Esto es alegría, tranquilidad, esto está muy familiar. Que la gente sepa disfrutar con juicio", dijo Andrea Guerra, con el rostro cubierto por un gran antifaz y acompañada por su esposo Mario y su hijo Romulo, de 10 años.
Otra decena de "blocos" salían a las calles en diversas barrios de Río con el mismo entusiasmo.
En San Pablo, la mayor ciudad del país, en la noche del viernes comenzó el concurso de escolas de zamba del llamado Grupo Especial, con deslumbrante despliegue de enormes y coloridos carros alegóricos, exuberantes danzarinas y bandas.
Pero el concurso más esperado es el de Río, que se realizará entre hoy y mañana en el Sambódromo, una avenida flanqueada de tribunas, con un despliegue considerado como el más deslumbrante y sofisticado que es televisado a todo el mundo.


