El gobierno de Australia anunció ayer que por primera vez pedirá perdón de manera oficial a la
población aborigen por el proceso a través del cual 100.000 niños fueron separados de sus familias
para ser criados por blancos.
La “generación robada” se denomina a los más de 100.000
niños aborígenes que, desde principios del siglo XX hasta los años 70, fueron separados a la fuerza
de sus familias y puestos bajo la tutela del gobierno, órdenes religiosas o familias blancas.
La ministra australiana de Asuntos Indígenas, Jenny Macklin, dijo en un
comunicado que esta será la primera cuestión que tratará el parlamento cuando retome sus sesiones
el 13 de febrero próximo, informó la BBC.
La petición oficial de perdón fue redactada tras consultar a
representantes de la población aborigen y en este sentido Macklin dijo que “es un primer y
necesario paso para avanzar y dejar atrás el pasado”.
El nuevo primer ministro australiano, Kevin Rudd, anunció su intención
de pedir perdón a la población aborigen tras ganar las elecciones a finales de 2007, un gesto que
supone una ruptura con las políticas de los gobiernos anteriores.
“La petición de perdón será hecha por parte del gobierno
australiano y no atribuye culpabilidad alguna a la actual generación de australianos”,
advirtió Macklin.
“Una vez hayamos restablecido el respeto, el gobierno podrá
trabajar con las comunidades indígenas para mejorar los servicios que ayuden a reducir la
diferencia de 17 años en la esperanza de vida entre australianos indígenas y no indígenas”,
añadió.
Activistas aborígenes pretendían conseguir una compensación millonaria.
l (Télam)






























