El turco Mehmet Alí Agca, el hombre que disparó contra el Papa Juan Pablo II en la plaza de San
Pedro en Roma el 13 de mayo de 1981, afirmó que el propio Vaticano fue el que ordenó el asesinato,
en una entrevista a la televisión estatal turca TRT TV, difundida ayer.
Agca responsabilizó directamente al cardenal Agustino Casaroli,
fallecido en 1998, y en ese entonces secretario del Estado Vaticano de haber planeado el magnicidio
y de llevarlo acabo a través de otra persona, que lo contactó e identificó como el padre Michele.
“He hecho las pruebas del atentado junto con el padre Michele y
otro agente vaticano. Los encontré en distintos lugares y fuimos juntos también a plaza San Pedro
para planificar el atentado”. El arma utilizada, según Agca, “vino de Austria”.
“Recibí 50.000 dólares para realizar el atentado”, agregó
Agca según el cual, en base a las órdenes recibidas, él “no habría debido matar al Papa sino
herirlo para hacer cumplir una de las profecías de Fatima”.
El objetivo de herir al Papa, según Agca, era “hacer caer el
imperio soviético. Después del atentado, las hostilidades contra la URSS (Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas) aumentaron y todo se desarrolló como ellos (los mentores del atentado)
deseaban”.
Agca dijo que en el atentado no estaban implicados ni la CIA
estadounidense ni la KGB soviética ni ningún otro servicio secreto, como se ha especulado desde el
día del ataque. Al momento de su arresto, después de que disparó contra el Papa Juan Pablo II en la
plaza de San Pedro, Agca afirmó que había actuado solo, sin embargo después indicó que había sido
contratado por el servicio secreto búlgaro para llevar a cabo el ataque.
. “El gobierno del Vaticano fue el que decidió el
asesinato”, afirmó el turco, en su primera entrevista a la prensa desde que fue puesto en
libertad a principios de este año.
El terrorista turco, quien en los últimos meses se ha proclamado como
Mecías (hijo de Dios), recordó que durante la visita que el Papa le hizo en prisión 1983 y en la
que lo perdonó, Juan Pablo II no le preguntó en ningún momento quién había estado detrás del
ataque, aunque aseguró que estaba seguro de que el Sumo Pontífice “sabía perfectamente que el
Vaticano estaba detrás”.
La revelación corrió por cuenta de Agca, que además integró la
organización conocida como Lobos Grises, liberado en enero pasado de la penitenciaria de Sinca, en
Ankara, después de haber cumplido en total una pena de 29 años y dos meses de cárcel.
Agca estuvo preso 19 años en Italia por el atentado contra el Papa y
luego diez en Turquía por el asesinato del periodista Abdi Opekci, del diario Milliyet.
Detenido en flagrante delito, el terrorista turco fue sentenciado a
cadena perpetua en julio de 1981 por disparar contra el Papa Juan Pablo II, aunque en 2000 fue
indultado por el presidente italiano Carlo Azegli Ciampi y extraditado a Turquía, donde estuvo
preso hasta enero.
La de ayer fue la primera aparición de Agca en una transmisión
televisiva turca, hecho aún más sorprendente porque salió al aire en una red estatal. l

































