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700 inmigrantes desaparecen en el peor naufragio en Italia

A menos de una semana del hundimiento de un barco con 400 migrantes africanos, ayer zozobró otra nave en el sur del mar Mediterráneo

Lunes 20 de Abril de 2015

A menos de una semana de que unos 400 inmigrantes africanos fallecieran en el mar Mediterráneo intentando llegar a Europa, un barco abarrotado de refugiados e inmigrantes desesperados por encontrar una mejor vida se hundió ayer y protagonizó el peor naufragio de la historia de esa región con cerca de 700 muertos, según la ONU.

Como ya se volvió una costumbre en las costas del sur de Europa, los guardacostas italianos recibieron bien temprano a la madrugada una llamada de socorro de un barco que llevaba más de 700 inmigrantes que había zarpado de Libia, según contó la vocera del Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, en Italia, Carlotta Sami,

Como no había ningún barco de la Guardia Costera italiana en la zona, el Centro Nacional de Socorro pidió al barco mercante portugués King Jacob, que navegaba cerca del canal de Sicilia, que se desviara hasta el lugar para ayudar. Cuando el buque se aproximaba a la embarcación, los inmigrantes, desesperados, "se colocaron todos en el mismo lado de la nave y provocaron su hundimiento", según relató Sami.

El buque portugués intentó salvar a los inmigrantes que habían caído al agua, pero sólo logró sacar a 50 personas. Más tarde la Guardia Costera italiana, la Guardia de Finanza y la Marina Militar y de la Armada de Malta alcanzaron a recuperar 24 cuerpos ya inertes.

"Si se confirman estas cifras, en los últimos días habrían muerto más de mil inmigrantes", sentenció Sami, dejando en claro el dramatismo de la situación que viven las personas que se escapan de Africa y la inacción de las autoridades europeas, que siguen sin asumir la responsabilidad sobre la gente que llega a sus costas en situaciones muy precarias.

Más tarde, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, destacó en un comunicado que el de hoy podría ser "la mayor pérdida de vidas en un incidente en el Mediterráneo que involucra a refugiados e inmigrantes".

Ante el nuevo y fatal naufragio de ayer, el Papa Francisco hizo "un apremiante llamamiento a la comunidad internacional para que actúe con decisión y prontitud, con el objetivo de evitar que este tipo de tragedias vuelvan a ocurrir".

Tras el rezo del Angelus, el Pontífice se dirigió a miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano y destacó que los inmigrantes que mueren intentando llegar a Europa "son hombres y mujeres como nosotros, hermanos que buscan una vida mejor, hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras, que buscan una vida mejor". "Buscaban la felicidad," concluyó.

Sin embargo, la respuesta de la Unión Europea (UE), como viene sucediendo, es lenta y moderada.

La Comisión Europea, el Poder Ejecutivo del bloque, expresó su "tristeza" por lo sucedido y prometió una cumbre inminente de los ministros europeos de Interior y de Asuntos Exteriores de la UE para abordar el drama migratorio.

Más tarde, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, informó que va a incluir el tema migratorio como uno de los puntos formales de la agenda del Consejo de los ministros europeos de Exteriores, que se celebrará hoy en Luxemburgo.

El año pasado, unas 220 mil personas cruzaron el Mediterráneo desde las costas del norte de Africa y se estima que al menos 3.500 de ellas fallecieron en el intento, la mayoría ahogadas.

Después del gran naufragio en la isla italiana de Lampedusa, en octubre de 2013, cuando cientos de personas murieron ahogadas en el Mediterráneo, la UE reconoció que este era un problema comunitario y no de los países costeros del sur del continente.

A finales de 2013 se creó la operación europea de rescate Mare Nostrum, pero le pusieron fecha de vencimiento, diciembre de 2014. Desde entonces, la operación comunitaria no fue renovada ni reemplazada por otra.

Sin ninguna red de contención europea, la Organización Internacional de las Migraciones advirtió esta semana, después de otro naufragio que dejó unos 400 muertos, que sólo este año podrían morir unos 30 mil inmigrantes tratando de llegar al Viejo Continente.

En otros palabras, el número personas que morirán ahogadas en el Mediterráneo en un intento desesperado por conseguir una mejor vida en Europa se multiplicará por diez en un sólo año.

Mientras la mayoría de los dirigentes europeos señalan como responsables a las mafias que trafican gente a través del Mediterráneo en embarcaciones muy precarias y sin ningún tipo de medidas de seguridad, lo cierto es que el inédito flujo de personas desde las costas del norte de Africa al Viejo Continente no es un problema meramente migratorio. La mayoría de los llamados inmigrantes que intentan cruzar el mar Mediterráneo son en realidad refugiados de los conflictos armados en Medio Oriente y Africa, conflictos en los que Europa suele cumplir algún rol.

El caso más evidente es Libia. Muchos de los barcos que trafican personas a Europa salen de Libia, aprovechando el vacío de poder y el caos político y militar que se vive en ese país desde que la Otán, el brazo armado de la alianza Estados Unidos-Europa, apoyó a la insurgencia libia y la ayudó a derrocar a Muammar Kaddafi.

Las potencias occidentales y sus aliados permitieron el ingreso masivo -se estima que fueron alrededor de un millón- de armas para la insurgencia y, una vez que cayó Kaddafi, esas nuevas milicias se negaron a reconocer al nuevo gobierno y desataron una guerra interna por el control del Estado.

Ahora, casi cuatro años después, el Estado libio no controla su propio territorio y Europa no tiene con quién coordinar el control de los barcos que zarpan para atravesar el Mediterráneo.

Cuando los líderes europeos negocian qué se discutirá en la cumbre europea que sin lugar a dudas se convocará en las próximas horas, el jefe del Acnur, Guterres, le recordó a la UE otra responsabilidad que debe asumir el bloque para evitar que el Mediterráneo se convierta en un gran cementerio.

"Este nuevo desastre confirma lo importante que es restaurar una operación de rescate robusta y ofrecer alternativas legales para alcanzar las costas europeas. Si esto no ocurre, seguirá habiendo personas que morirán intentando alcanzar la seguridad en Europa", sostuvo Guterres, haciendo una referencia indirecta a la drástica reducción de casos de asilados y refugiados políticos aceptados por los países europeos.

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