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500 millones de europeos se preparan para el "síndrome postvacacional"

Casi 500 millones de europeos miran ya con horror cómo va terminando agosto, momento por excelencia del asueto estival, para dar paso al temible otoño que arranca en septiembre con amenaza de pandemia de Gripe A, crisis global y gastos descontrolados para el colegio de los niños.

Miércoles 26 de Agosto de 2009

Bruselas.- “Au revoir les vacances”. Adiós, hasta siempre, a las playas de finas arenas doradas, a los cócteles de gustos y sabores excitantes y al atrevido flirteo sensual de las interminables noches de verano, emboscados bajo una cómplice sombrilla multicolor.

Casi 500 millones de europeos miran ya con horror cómo las hojas del calendario van agotando el mes de agosto, momento por excelencia del asueto estival, para dar paso al temible otoño que arranca en septiembre con amenaza de pandemia de Gripe A, crisis global y gastos descontrolados para el colegio de los niños.

Franceses, belgas y suizos la llaman, en un intento cursi por quitarle aspereza al asunto, “la rentrée”. Es, precisamente, una vuelta o regreso al origen, a las raíces de la cruda realidad cotidiana. Y es que a pesar del eufemismo galo, esa misma palabra puede definir en la lengua de Voltaire el retorno de una cápsula espacial a la atmósfera terrestre, con todos los peligros que ello implica: un golpe mortal.ç

El supuesto “síndrome postvacacional” es, según los expertos, un concepto muy amplio que describe una incapacidad de adaptación al trabajo al acabar las vacaciones. Esa inadaptación comporta varios problemas de tipo psicológico o psíquico, los cuales pasadas varios días normalmente remiten.

Según numerosos estudios, por ejemplo en España padecen este síndrome cerca de un 40 por ciento de trabajadores, en una franja de edad que oscila entre los 25 y los 45 años de edad.

Pero el dolor psicológico que pueda suponer enterrar las bacanales nocturas, olvidar el ejercicio etílico desenfrenado, los románticos paseos al borde del mar o el encanto histórico de los pueblos de la Sierra, no sólo está relacionado con el duelo interno que supone sentir que -al igual que al bíblico Adán- Dios nos ha querido “echar del paraíso” por haber comido demasiadas manzanas.

Para los padres, por ejemplo, la vuelta a casa se traduce de inmediato en un golpe para los bolsillos, derivado de la adquisición de material escolar para sus hijos, cada vez más costoso. Conscientes de ello, varias grandes superficies inician justo esta semana sus “grandes ofertas” para compensar el golpe de la “rentrée”.

Por ejemplo, en Francia una gran multinacional ofrece un lote de 18 lápices de color por menos de un euro, exactamente 0,60 euros, una mochila escolar de plástico por 29,90 euros y una calculadora por 16,92 euros: el paquete perfecto para un curso “low cost”.

Según un estudio realizado por la organización de consumidores de Francia, los costes de la vuelta a las clases en este nuevo curso deberían estar cercanos a los 200 euros por alumno de nivel pre- escolar, 353 euros para un alumno de primaria y de unos 500 euros para un alumno de secundaria.

En un difícil contexto económico, el gobierno del presidente galo, Nicolas Sarkoy, ha decidido atacar el problema de la “rentrée” al conceder, entre otras medidas, una contribución social de 200 euros a las familias más modestas (un aumento de un 3 por ciento respecto al curso 2008-2009), para ayudar precisamente a la compra de material escolar.

Además, según ha dispuesto la secretaria de Estado francesa para la Familia, Nadine Morano, desde junio pasado 2,9 millones de familias francesas se han beneficiado del “cheque del Estado” por valor de 150 euros, como contribución a los gastos familiares.

Lo más complejo de asumir en septiembre es que el problema económico que supone el regreso a las aulas -común a todos los países de Europa- se asocia a un conjunto de síntomas que reflejan, en los adultos, un estado de ánimo triste, apático, de rechazo a volver al trabajo en muchos casos después de casi un mes de vacaciones.

Entre ellos, se pueden citar la irritabilidad, la apatía, la ansiedad, el insomnio, la tensión, las nauseas, las taquicardias, problemas de estómago y las palpitaciones.

Con este catálogo de padecimientos “post vacacionales”, muy similares a los de la depresión, muchos pensarán que es mejor no hacer las maletas y permanecer en casa, considerado un espacio vital “libre de síndromes”.

Otra muestra de que septiembre de 2009 será especialmente complejo, son las medidas que en toda la UE se han tomado para intentar contener una eventual pandemia de gripe A, después de las complejas situaciones vividas este invierno en el hemisferio sur del globo con esa enfermedad.

Aunque las autoridades europeas no quieren dramatizar, sí instan a ser cautos. Esta semana, por ejemplo, Francia lanzaba una amplia campaña publicitaria en televisión, radio y prensa además de distribuir 12 millones de folletos con “consejos básicos” para prevenir la infección con el virus H1N1, entre ellas “lavarse frecuentemente las manos”.

Tanto Francia, como Bélgica y Holanda, estudian medidas preventivas para atajar un posible brote de gripe A, entre ellas - como es el caso de Francia- el cierre de algunos centros durante un período específico y la posibilidad de impartir clases por Internet, para evitar grandes aglomeraciones de alumnos que favorezcan el contagio.(DPA)

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