El karateca rosarino Federico Amaya, que da clases en el Club Punta Chacra y vive en Funes, competirá el mes próximo en el Mundial IAKU de la especialidad, que se desarrollará en Gran Bretaña.

El karateca rosarino de 37 años vive en Funes y da clases en el Club Punta Chacra, de Roldán. Competirá en el Mundial de Karate, en septiembre
Por Miguel Pisano
Marcelo Bustamante / La Capital
Federico Amaya. El karateca rosarino de 37 años vive en Funes y da clases en el Club Punta Chacra, de Roldán
El karateca rosarino Federico Amaya, que da clases en el Club Punta Chacra y vive en Funes, competirá el mes próximo en el Mundial IAKU de la especialidad, que se desarrollará en Gran Bretaña.
Amaya, de 37 años, se consagró campeón en las categorías sambon kumite (combate con guantines) e ippon kumite y fue elegido como el mejor competidor del certamen, en el Mundial IAKU 2022, que se desarrolló en nuestro país, y logró la medalla de bronce en el Panamericano IKU, que se disputó en la ciudad brasileña de San Pablo.
El karateca local logró estos títulos luego de desarrollar una reconocida carrera, en la que cosechó una serie de cetros nacionales.
Amaya tendrá un segundo semestre ajetreado: el Mundial IAKU del mes próximo en Gran Bretaña, un torneo en nuestro país en octubre y otro certamen en Brasil, en noviembre.
“Poder participar de este Mundial en Gran Bretaña significa mucho para mí ya que en 2022 salí campeón, y dejar al estandarte argentino arriba del podio es una sensación hermosa” declaró Amaya a La Capital.
Consultado sobre cómo ve su carrera en perspectiva, Amaya recordó que “desde mis comienzos fue duro, empecé a competir a los 11 años y recién me preseleccionaron a los 14 años”.
En este sentido, el crédito de Funes y Roldán abundó que “fue duro y difícil, ya que esto se tiene que mantener y es complicado, porque hay que entrenarse más y se complica porque mientras más grande te ponés no son las mismas resistencia y velocidad, pero a la vez sumás experiencia y hoy en día alguien que piensa puede ganar un combate tranquilamente”.
Requerido sobre sus sensaciones antes de viajar, Amaya reconoció: “La verdad que pisar tierra europea me llena de incertidumbre porque no viajé nunca”.

