Escenario

Tan Biónica: "El mejor lugar para estar es el escenario"

Chano Moreno Charpentier y el baterista del grupo hablaron de su agitada vida en las giras. El sábado tocan en rosario.

Domingo 19 de Octubre de 2014

Después de una vertiginosa y agotadora ronda de entrevistas, el líder de Tan Biónica, "Chano" Moreno Charpentier, y el baterista del grupo, Diego Lichtenstein, llegaron a La Capital con una sonrisa. Se nota que están curtidos en el oficio de "hacer prensa", pero también hay en ellos una afabilidad especial: se paran a firmar autógrafos, se sacan fotos con sus fans y hasta charlan con ellos como viejos conocidos. Tan Biónica se encuentra en pleno cierre de la gira de "Destinología", su disco de 2013, que los confirmó como la banda más exitosa de los últimos años. Este tour ya sumó más de un millón de espectadores en 60 ciudades de la Argentina y otros países de Latinoamérica como Uruguay, Paraguay, Colombia y México. En menos de un año el CD de "Destinología" alcanzó el Disco de Platino (40 mil unidades vendidas) y también fue nominado a los Grammy latinos.

En diciembre pasado, la banda que se completa con "Bambi" Moreno Charpentier (bajo) y Sebastián Seoane (guitarras) tocó en el Monumento a la Bandera ante más de 50 mil personas, y ahora regresa a Rosario para presentarse el sábado que viene en Metropolitano, en un show que incluye espacios novedosos. Esta será la despedida de "Destinología", porque lo nuevo está a la vuelta de la esquina: el próximo 4 de noviembre el grupo editará en toda Latinoamérica "Hola mi vida", el primer corte de su próximo disco, que saldrá en marzo a través de Universal. En una extensa charla, Chano y Diego hablaron de su agitada vida en las giras, de las tentaciones y el compromiso con la música.

—¿Qué caracterizó a la gira de "Destinología"? ¿Qué la diferenció de los demás tours?

Chano: Esta vez redoblamos la apuesta, aprovechamos los frutos que nos dejó el tour del "Obsesionario", donde recorrimos todo el país. Ahora volvimos a ir a lugares a donde no va nadie, donde nos encontramos con nuestros propios afiches del tour anterior, lugares como Catamarca y Formosa, donde no hay recursos de producción y la gente no está acostumbrada a ir a conciertos de esta magnitud. Pudimos sostener la misma puesta en escena en todos los lugares, tanto cuando tocamos para tres mil personas como para treinta mil. La mayor alegría es vivenciar que el mensaje se difunde, que las canciones llegan a los rincones más íntimos de las personas.

Diego: Esta gira fue una confirmación. De alguna forma con "Destinología" se nos puso a prueba y lo logramos. Redoblamos la apuesta y pudimos duplicar la convocatoria en muchos lugares. El único lugar que nos quedó pendiente es Tierra del Fuego.

—¿Qué fue lo más extraño que les pasó durante esta gira?

Chano: A mí se me murió mi viejo, antes de que empiece una función en el Luna Park. Y los siguientes tres días había tres conciertos más en el Luna. Son cosas fuertes. También hemos compartido escenario con Lenny Kravitz en el Rock in Río en Lisboa. Y mi hermana se casó el día anterior a un show que dimos para cien mil personas. Hemos pasado de todo.

—¿Cómo se hace para subir a un escenario, para manejar toda esa adrenalina, después de vivir situaciones dramáticas o muy movilizantes en la vida privada?

Chano: Eso es consecuencia de un deseo que nosotros tuvimos y luchamos contra todo lo que se nos puso adelante para poder concretarlo. Después la vida nos dio lo que nosotros quisimos, entonces cómo nos vamos a quejar de eso. Nosotros le pedimos al destino, al universo, a Dios que nos haga tocar todas las veces que podamos y que nuestra música y nuestro mensaje llegue y atraviese fronteras de tiempo y espacio. En un momento entendimos que el mejor lugar para estar es el escenario. Ahí dejamos de ser hijos, padres, hermanos o novios para ser un número N, ni siquiera somos nosotros cuatro, somos una fuerza que está ahí y mientras la vida sucede. Uno va tratando de acomodarse como todo el mundo, sin entrar en ningún dramatismo. A un viajante que vende celulares también le pasa lo mismo. La diferencia es que lo nuestro es público y notorio.

—¿Cómo es el fenómeno de Tan Biónica afuera?

Diego: En los países linderos sucede algo similar a lo que pasa en Argentina. En Uruguay hicimos el mismo laburo de hormiga que acá. Fuimos a tocar a lugares chiquitos y fuimos creciendo hasta llegar a un show muy grande que hicimos la semana pasada.

Chano: Tocamos en el Velódromo de Montevideo, y fue un show consagratorio. El Velódromo no es un lugar tan grande como Metropolitano, pero en Rosario hay casi tantos habitantes como en todo Uruguay, entonces ese es un espacio reservado para muy pocos grupos. Cuando vos empezás bien de abajo ese tipo de conciertos grandes tienen otro sabor, sin tener el partido ganado. Uno va haciéndose de herramientas, de experiencia, y sentís que los shows salen cada vez mejor.

Diego: Ahora vamos a ir a Chile por primera vez. Ahí vamos a tocar en lugares más chicos y te tenés que ganar el aplauso. No es un volver a empezar, porque nosotros ya tocamos para 300 personas, pero sabemos que va a dar sus frutos como pasó en otros lugares. Eso también te conecta con la humildad. Que no te conozca nadie allá es como un desafío nuevo, es volver a sentir esa adrenalina de conquistar un lugar.

—¿Cómo es la convivencia durante las giras? Porque hay muchas fantasías con respecto a los grupos en la ruta...

Chano: Somos amigos. Por momentos nos peleamos, discutimos, y a medida que los desafíos son más grandes las discusiones también crecen. Pero tenemos algo incondicional, que el vínculo es inquebrantable, porque somos amigos desde hace mucho tiempo. Es más grande nuestra amistad que el grupo.

—¿Y cómo son en las giras? ¿Son tranquilos, son trasnochadores, son de hacer mucha vida social?

Chano: Eso varía, los que están de novios se quedan más tranqui. El día que estemos todos solteros se arma un quilombo tremendo (risas). Y ese día nos venimos para Rosario, sin dudas (risas). Es como esos países que tienen los misiles ahí, viste, apuntando (risas). A veces nos echamos la culpa unos con otros, los que están de novios con los que están solteros. ¡Fuiste vos! (risas). Por ahí hay uno que está haciendo Skype con la novia y de repente pasa una situación extraña atrás. ¡Vos dejaste eso tirado ahí! (risas).

Diego: Tenemos un ritmo bastante voraz, vertiginoso. Hemos viajado por todo el país pero mucho no conocemos. Conocemos los aeropuertos, los hoteles y los lugares del show. Antes sí podíamos conocer un poco más.

Chano: La última vez que vinimos a Rosario yo me puse unos anteojos, una gorrita, y me fui a caminar por bulevar Oroño hasta el río, y me fui a tomar un café ahí a los Silos. A veces lo tenés que hacer medio de incógnito pero disfrutás lo mismo. A mí me encanta Rosario.

—En el cierre de este tour se incorporan nuevos sectores para ver el show, incluso desde arriba del escenario. ¿Por qué decidieron armarlo de esta forma?

Chano: Lo más importante de este tour es que logramos, en el país en el que vivimos, sostener el precio de la entrada del campo, y poder agregar cosas nuevas sin modificar geográficamente a la gente que está en ese sector. Se agregaron dos espacios: uno que está arriba del escenario, que es un palco, para que la gente lo vea desde nuestra perspectiva y lo escuche de una manera alucinante, y el otro es el "espacio destinológico", que es una especie de VIP para fans. Esos dos sectores tienen derecho al "soundcheck pack". Ahí le abrimos la puerta a los fans a la prueba de sonido: el tour manager los recibe con un recorrido por el mangrullo de iluminación, por nuestros camarines y nuestra ropa. Los asistentes también les enseñan nuestros instrumentos y los berretines que tenemos cada uno. Eso cierra con una foto con nosotros, con tomar un café y que participen de la prueba de sonido. Es un extra que es parte de la idea de seguir innovando y persiguiendo la vanguardia. Más allá de que esto es una industria, nosotros somos músicos que necesitamos hacer canciones para estar vivos y hacer mejores shows para no aburrirnos.

—¿Cómo es el disco que están grabando? ¿Qué pueden adelantar?

Chano: "Tus horas mágicas", el tema de (la tira) "Viudas e hijos del rock and roll", va a estar en el disco. Es una canción que ya veníamos trabajando para el disco, pero a Sebastián (Ortega) le gustó y la incluyó en el programa. Lo único que podría adelantar es que cambiamos, no apostamos a las mismas fórmulas que nos dieron resultados. Pero también estamos seguros de que vamos a poder poner una canción número uno en todas las radios y en todos los lugares.

Diego: Ahora tenemos más plata y nos pudimos comprar más teclados (risas). Estamos todo el tiempo escuchando qué es lo que pasa afuera, cuál es la música que se viene, escuchando nuevos productores y también siendo nosotros mismos. Estamos trabajando con un ingeniero de sonido en Los Angeles, que está mezclando el disco, y vamos a terminar el mastering en Nueva York. Estamos tratando de subir el nivel de calidad, y esta vez lo vamos a producir nosotros mismos. Ya adquirimos el valor y la confianza como para hacerlo.

—En una nota ustedes afirmaron: "Nuestro lema es no aprovechar el momento". Pero por otro lado en el mundo del pop siempre hubo una especie de coro gigante que dice "hay que aprovechar el momento". ¿Cómo manejan esa contradicción?

Chano: Hay que comprometerse con las ideas que uno tiene. Y no es tan fácil. A veces te tienta hacer la publicidad del aceite (risas). Pero llegamos a la conclusión de que no nos conviene, porque nosotros reservamos nuestra intimidad para los fans y para hablar con algunos medios, no con todos. Cuidar al fan significa también que a él no le gusta que su mamá me conozca a mí y sepa todo de mi vida.

Diego: Nos costó tanto hacer este camino que tratamos de pensar fríamente cada decisión. Tampoco es cuestión de tocar en todos los lugares que te ofrecen.

Chano: Nos han ofrecido tocar en campañas políticas y nunca lo hicimos. Y nos ofrecieron mucha plata. Cuesta decir que no, porque nosotros no venimos de familias de aristócratas.

—Algunos piensan que sí...

Diego: El doble apellido (risas).

Chano: El doble apellido es porque mi mamá quería figurar en mi DNI. Charpentier es "carpintero" en francés, y Moreno es el apellido más común después de López (risas). Tal vez tenga que ver la actitud. Yo creo que el estilo de música se define de acuerdo a la corbata que te ponés. Durante los 2000 vos veías a tipos arriba del escenario con bermudas y musculosa, vestidos igual que los que estaban abajo. Y no lo digo por descalificar a nadie, para nada. Pero cuando viene uno que se pone un traje como el que usaba Michael Jackson, entonces choca, aunque lo haya bordado él mismo. En una época yo tocaba con un traje de espejos, eran todos espejitos que los había pegado yo a mano con una chica que estudiaba moda. Esas cosas te diferencian. También está la vocación por tratar de dejar un mensaje con una prosa un poco más refinada, que no sale así nomás, detrás de eso hay una búsqueda muy minuciosa. Yo trabajé de camarero toda la vida, a nosotros nadie nos regaló nada. Años atrás veníamos a tocar a Rosario y a veces se nos quedaba el auto en Ramallo, a dos horas del show. ¿Me entendés? Y eso te ponía loco. Pero la tolerancia y las frustraciones nos ayudaron a crecer.

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