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Murieron 44 migrantes en Libia por un ataque atribuido a Jalifa Hafter

Al menos 44 personas murieron ayer y decenas más resultaron heridas en un ataque aéreo que alcanzó un centro de detención de migrantes y refugiados cerca de la capital de Libia y que según la ONU podría constituir un crimen de guerra.

Jueves 04 de Julio de 2019

Al menos 44 personas murieron ayer y decenas más resultaron heridas en un ataque aéreo que alcanzó un centro de detención de migrantes y refugiados cerca de la capital de Libia y que según la ONU podría constituir un crimen de guerra.

El gobierno libio con sede en Trípoli acusó del bombardeo a las tropas del mariscal rebelde Jalifa Hafter, cuyo Ejército Nacional Libio (LNA) lleva adelante desde abril una ofensiva contra las milicias islamistas que controlan la capital del país árabe del norte de frica.

La matanza volvió a poner en entredicho la política de la Unión Europea (UE) de cooperar con las milicias que mantienen detenidos a los migrantes en centros en pésimas condiciones para evitar que crucen el Mediterráneo en busca de vidas mejores en Europa.

La mayoría habían sido apresados en el mar por la Guardia Costera libia, que está financiada y entrenada por la UE para contener el flujo de migrantes.

Las fuerzas de Hafter dijeron que el ataque en Tayura, a 15 kilómetros de Trípoli, estuvo dirigido contra un campamento militar, no contra el centro de detención.

Sobrevivientes contaron que el ataque ocurrió a la madrugada y alcanzó un depósito de armas y vehículos ubicado dentro del campamento militar, así como un hangar donde había unos 100 o 150 migrantes, en su mayoría sudaneses y marroquíes.

"Todo el hangar se ha venido abajo. Mucha gente quedó bajo los escombros", aseguró un sobreviviente al diario español El País.La ONU dio una cifra preliminar de 44 muertos y 130 heridos.

La mayoría de los detenidos llegaron a esas instalaciones tras ser apresados en pleno mar Mediterráneo y estaban a la espera de que el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur) los derivara hacia países de Occidente.

Hace menos de dos meses, el Acnur advirtió que los detenidos en ese centro, unos 600, corrían el riesgo de quedar atrapados en los combates entre las diferentes facciones libias.

Médicos sin Fronteras, que había visitado el lugar pocas horas antes del ataque, dijo que los sobrevivientes temían por sus vidas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reclamó una investigación independiente del ataque "atroz" y dijo que la ONU había dado las coordenadas exactas del centro a las partes en conflicto.

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