La confusión sobre si la "policía de la moral" de Irán ha sido desarticulado o sigue en operaciones aumentó este lunes, al tiempo que medios estatales plantearon dudas sobre reportes de que la fuerza ha dejado de operar.

Las protestas ya no solo llaman a desobedecer el uso del velo sino también a derrocar el régimen islámico.
La confusión sobre si la "policía de la moral" de Irán ha sido desarticulado o sigue en operaciones aumentó este lunes, al tiempo que medios estatales plantearon dudas sobre reportes de que la fuerza ha dejado de operar.
A pesar de la incertidumbre, parece que desde hace semanas la aplicación del estricto código de vestimenta islámica se ha flexibilizado y son más las mujeres que caminan por las calles sin usar el velo obligatorio.
Los mensajes mixtos han causado especulaciones de que la cúpula del poder iraní está considerando hacer concesiones en un intento por apaciguar las protestas antigubernamentales generalizadas que llegan a su tercer mes. Las protestas estallaron tras la muerte de Mahsa Amini, una mujer de 22 años, que fue detenida por la policía de la moral por llevar supuestamente "mal" su velo o hiyab.
Este lunes marcó el inicio de otra huelga nacional de tres días convocada por los manifestantes. En el Gran Bazar de Teherán, aproximadamente un tercio de las tiendas estaban cerradas, afirmaron testigos. En respuesta, el jefe judicial de Irán, Gholamhossein Mohseni Ejehi, ordenó la detención de cualquier persona que aliente a la huelga o trate de intimidar a las tiendas para que cierren.
La policía de la moral, creada en 2005, tiene la función de hacer cumplir las restricciones islámicas sobre el comportamiento público y los estrictos códigos de vestimenta de las mujeres, a las que se exige usar el hiyab, o velo, y ropa holgada que cubra todo su cuerpo. Esta norma de hecho ha dejado de cumplirse desde que arreciaron las protestas.
La indignación estalló a mediados de septiembre, después de la muerte de Amini estando bajo arresto de la policía de la moral. Desde entonces, las protestas se han convertido en llamados a la destitución de los gobernantes clericales de Irán.
El sábado, el fiscal jefe, Mohamed Jafar Montazeri, afirmó que la policía religiosa "fue cerrada'', en un informe publicado por la agencia semioficial de noticias ISNA. También afirmó que el Parlamento estaba revisando la ley del hiyab obligatorio. "Estamos trabajando de manera rápida en el tema del hiyab y estamos haciendo todo lo posible para hallar una solución reflexiva para hacer frente a este fenómeno que hiere los corazones de todos'', sostuvo, sin ofrecer detalles. Sectores conservadores reaccionaron de inmediato, afirmando que la policía de la moral depende del Ministerio del Interior y no del Poder Judicial. Pero su presencia en las calles pareció inexistente este lunes.

