Barack Obama llamó ayer a resolver de manera pacífica el conflicto territorial en el mar del Sur de China, donde seis países se disputan centenares de islas y atolones. El presidente pidió a las partes implicadas una resolución pacífica negociada conforme a la legislación internacional y defendió el derecho de los países a la libre navegación en una región que acoge un tercio del tráfico mundial marítimo. "Las grandes naciones no pueden intimidar a las pequeñas", dijo Obama en Hanoi. La respuesta no se hizo esperar: el gobierno chino pidió ayer a Washington que "respete los esfuerzos" realizados por Pekín y otros países asiáticos "para mantener la paz y la estabilidad" en el mar de China Meridional. "EEUU siempre habla de si los países son pequeños o grandes, pero el tamaño no debería ser el parámetro para determinar quién tiene razón", defendió Hua Chunying, vocero de a Cancillería china. Asimismo, cuestionó a Obama por pedir que se respete el derecho de los países a la libre navegación en esas aguas, que acogen un tercio del tráfico mundial marítimo.




























