Bagdad. — El ejército estadounidense perdió 900 soldados durante 2007 en Irak, lo que supone
el mayor golpe a sus tropas desde la ocupación del país, en marzo-abril de 2003, según un informe
oficial.
La última víctima pereció en un accidente cerca de un aeródromo el
último día del año. Con las pérdidas de 2007, el número de víctimas estadounidense en Irak se eleva
a más de 3.900 desde la invasión, según cifras oficiales del Departamento de Defensa.
Los iraquíes muertos en actos terroristas, a manos de milicianos,
soldados y otras fuerzas de seguridad durante el año fueron alrededor de 18.000, 16.000 de ellos
civiles. La mayor parte cayó víctima de los graves atentados terroristas perpetrados por grupos
integristas islámicos.
La violencia continuó ayer: doce miembros de un grupo de ciudadanos de
autodefensa perdieron la vida en Bakuba, cuando un atacante suicida hizo explotar su cinturón de
explosivos.
Al Qaeda, sin apoyo. En un mensaje difundido por los islamistas en Internet el pasado
diciembre se dijo que Al Qaeda había fundado sus propias “brigadas” con el objetivo de
matar a los “traidores”, en referencia a los ciudadanos de los grupos de autodefensa
apoyados por las tropas estadounidenses e iraquíes. Estos grupos de combate luchan en varias
provincias de mayoría sunita contra los terroristas islámicos.
La alianza entre iraquíes sunitas y estadounidenses lograda en 2007 ha
puesto en evidencia que el extremismo islámico ha perdido consenso en Irak, en gran medida debido a
su cruel práctica de cometer atentados explosivos contra civiles y a no reconocer a las autoridades
tribales locales. Asimismo, muchos de los extremistas son extranjeros, algo que produce rechazo
entre los iraquíes. Ultimo ejemplo de este tipo de atentados es el sangriento ataque suicida de Año
Nuevo, durante un funeral en Bagdad. Dejó 34 muertos y un tendal de heridos graves.





























