Santiago.— Mientras Perú presentaba la demanda contra Chile, la presidenta chilena, Michelle
Bachelet, se anotó ayer un triunfo político. La Cámara de Diputados, en la que la mandataria perdió
recientemente la mayoría, sancionó la reforma del régimen previsional, el proyecto emblemático de
su vapuleado gobierno.
La iniciativa, que quedó en condiciones de ser promulgada como ley, crea
un nuevo sistema de carácter solidario, financiado con aportes del Estado, y destinado a otorgar
pensiones básicas y aportes previsionales, tanto de vejez como de invalidez.
“Desde el punto de vista del gobierno, se ha cumplido hoy el
principal compromiso de campaña de la presidenta Bachelet, y se ha cumplido de la mejor forma, con
una comisión que lo estudió y con un debate parlamentario riguroso”, declaró el vocero
presidencial, Francisco Vidal.
El funcionario agregó que “así se materializa el pacto
social” promovido por la mandataria y se hace “justicia a los que hoy día tienen
pensiones bajas y a los que, habiendo trabajado o no, no han recibido nunca una pensión”.
Pensión solidaria. En virtud de la ley sancionada ayer, a partir del 1º de julio próximo,
unas 600.000 personas de entre 60 y 65 años recibirán la pensión básica solidaria, equivalente a
unos 120 dólares mensuales.
Está previsto que tanto la cantidad de beneficiarios como el monto de la
prestación crezcan, de modo que, a igual fecha de 2008, sean alrededor de 1,4 millón de chilenos
los que perciban la pensión solidaria, que entonces ya deberá equivaler a unos 150 dólares.
La ley establece también que las mujeres que cumplan 65 años recibirán
una bonificación adicional por cada hijo nacido vivo, así como la creación del Fondo de Educación
Previsional, destinado a desarrollar iniciativas de promoción y difusión de este sistema.





























