La Universidad Nacional de Rosario (UNR) apuesta nuevamente a mejorar el rendimiento académico de los estudiantes y a fortalecer sus vínculos. Lo hace a través de Codo a Codo, un programa de tutorías que se reeditará durante el ciclo lectivo 2024, por el que los alumnos y alumnas se acompañan solidariamente.
Delfina Sacoski, psicóloga a cargo de la Dirección de Orientación Estudiantil, explica que el programa puede definirse como un espacio de formación y aprendizaje, tanto para quienes participan como tutores como para quienes vayan en su búsqueda. Cada estudiante que se acerque contará con un compañero o compañera de su misma carrera que va a contribuir en su trayectoria, brindándole herramientas de estudio, modalidades de organización y preparación en exámenes. En el caso de los ingresantes, los tutores acompañarán en el proceso de preinscripción, inscripción definitiva e inicio de la cursada. También se les brindará a apoyo a los estudiantes migrantes y a aquellos que llegan a la universidad por sistema de intercambios.
¿Cómo funciona este sistema de tutorías? Los estudiantes avanzados realizan un acompañamiento académico de sus pares de la misma carrera, con el objetivo de facilitar su trayectoria a lo largo del año. El plan no solo se desarrolla como espacio de formación para favorecer aprendizajes, sino que además ofrece la potencia de tejer lazos de solidaridad y compromiso en y por la universidad pública. “En el 2024 vamos a tener una selección de aproximadamente 85 alumnos tutores pares, lo que equivale aproximadamente a siete estudiantes de cada unidad académica. Se trata de una convocatoria que este año tuvo un gran alcance, hubo mas de 300 inscriptos y esto se debe al avance del programa a lo largo de estos años”, indica Sacoski. Por estos días, los psicólogos que integran la Dirección de Orientación Estudiantil se encuentran entrevistando a los postulantes en un proceso que culminará con la selección de los tutores de 2024.
Los seleccionados para tal fin contaran con una asignación estímulo, formación con profesionales especializados y certificación de las actividades realizadas. La cantidad de estudiantes a los que llega el programa de tutorías varía año a año, y esto tiene que ver con las distintas estrategias que desarrolla la Dirección. “Apuntamos especialmente a los ingresantes, para que quienes comienzan tengan un acompañamiento y puedan sentirse asistidos desde el inicio. También se pretende llegar a cada estudiante que tenga una necesidad en cada facultad”, indica la psicóloga sobre el programa que amplía su alcance año a año.
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El acompañamiento a quienes ingresan cada año a las distintas facultades es uno de los pilares del programa.
En primera persona
La Capital dialogó con algunos de los estudiantes que integraron o integran el programa Codo a Codo en calidad de tutores. En la charla contaron qué los motivó a postularse para esa tarea, cómo fue la experiencia de acompañar a sus pares y reflexionaron sobre el valor de este programa de tutorías que ofrece la universidad pública.
“Me postulé como tutora del Codo a Codo porque creo que como estudiante y actor social es importante y necesario que participemos y acompañemos a nuestros compañeros y compañeras de los distintos niveles, para que puedan ingresar a la universidad y permanecer”, dice Camila Ermini, que actualmente está en 5º año de abogacía. A la hora de hablar de su experiencia personal como tutora, afirma que fue enriquecedora porque la ayudó a tener una visión mucho más integral de todo lo que sucede en la universidad pública, de las distintas realidades y de las posibilidades que hay en ella. Desde esta vivencia, la joven concluye que la importancia de la figura del tutor radica “en acompañar la trayectoria desde el inicio y contribuir a la permanencia y al egreso de todos nosotros dentro de la universidad”.
Por su parte, Luan Sapelli, estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias Médicas, cuenta que acceder a las ideas centrales que postula el programa fue lo que lo motivó este año a postularse como tutor. “La idea central en la que un estudiante avanzado en base a su vivencia universitaria puede ayudar a otro, me hizo reflexionar y plantearme cuáles eran las herramientas que yo podría utilizar para ayudar a mis compañeros y futuros colegas para que también puedan llegar al objetivo del título universitario” afirma el joven, que en poco tiempo ejercerá la medicina. El discurso de Sapelli deja ver una clara convicción de responsabilidad ciudadana en esta tarea. “Más allá de la formación académica, estamos formando futuros profesionales que estarán en contacto con la sociedad”, indica y agrega: “Por mi parte, aportar a la universidad pública también contribuye a mi formación como ciudadano”.
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A la hora de hacer un balance, el alumno de medicina dice estar contento con los resultados del programa y afirma que es gratificante ver que la UNR se ocupe del bienestar estudiantil, porque eso evidencia el compromiso social que tiene la universidad pública. “Mi experiencia fue muy satisfactoria —indica— principalmente teniendo en cuenta que está por finalizar el año académico y ya tenemos algunos resultados del trabajo realizado a lo largo de año. En marzo de este año empecé con las tutorías y los estudiantes que pude acompañar ya dan una devolución que es muy positiva, por el hecho de que pudieron aprobar sus parciales y finales. La felicidad del tutorando también es la felicidad del tutor. Entonces uno se da cuenta que escuchar al otro, identificar las problemáticas en conjunto con la dirección, y buscar las estrategias necesarias para ayudar a ese estudiante, se refleja finalmente en resultados positivos que estamos teniendo en esta etapa del año”.
Eugenia Zilli también se suma a contar su experiencia en primera persona. Actualmente se aboca a elaborar su tesina en la licenciatura en ciencia política, cuenta que comenzó como tutora en el 2021 durante la pandemia y que luego continuó renovando su postulación. La motivó a participar la experiencia que escuchó de una compañera de cursado que había sido tutora, y ese fue el puntapié inicial para su postulación. “Primero lo consideré como una forma de devolver la ayuda que estudiantes más avanzados me dieron cuando hice mi ingreso, porque soy de un pueblo del interior. Sin embargo, las expectativas y experiencias en el programa fueron cambiando a medida que el mismo fue creciendo y retornamos a la presencialidad. Por un lado, el programa fortaleció sus equipos de trabajo, lo que nos ofreció la posibilidad de conocer formas de gestión de la universidad y ser partícipes de ellas, pero también, de poder volver a transitar la vida universitaria y la facultad desde otro lugar, dotarla de nuevos sentidos, con una perspectiva más amplia, orientada también a la formación profesional”, reflexiona.
En su relato, la estudiante avanzada destaca la importancia de los vínculos que se generan entre pares e indica que los procesos de aprendizaje son mas fructíferos cuando se hacen en compañía. “A veces actos sencillos como escuchar, dar un consejo o simplemente estar presentes para un café mientras charlamos de los próximos pasos a seguir, pueden cambiar la percepción de la realidad de quienes estamos acompañando. Por ello, entiendo al trabajo de las y los tutores como un quehacer artesanal que a veces no es traspolable de un caso a otro, es algo que vamos descubriendo juntos”, indica y destaca que el programa tiene la capacidad de interpelar a los tutores en sus recorridos como estudiantes universitarios. Y agrega: “En ese paso a paso, en los contactos que se mantienen y en aquellos que son más efímeros, muchas veces surgen dudas. Las respuestas las encontramos en el mismo quehacer, pero también en el deseo que manifiestan las y los estudiantes de continuar estudiando y permanecer en la universidad, aún cuando se presenten dificultades y obstáculos.
Para la casi politóloga, programas como Codo a Codo tienen la potencia de ir mas allá de promover el ingreso y la permanencia, porque su valor también radica en la dedicación que los y las estudiantes le dan a sus vínculos en el día a día.
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El trabajo realizado por el equipo de tutoras y tutores que integran Codo a Codo fue reconocido por la UNR.
Un programa que crece
Codo a Codo comenzó a implementarse en el 2020 a partir de la gestión del rector Franco Bartolacci. Su nombre remite a una figura empática que tiene que ver con el acompañamiento en la que un estudiante brinda herramientas a otro porque ya ha realizado ese camino. En tanto espacio de aprendizaje, el programa se destaca por brindar formación tanto a los tutores como a los tutorandos. Con este objetivo, se ofrecen capacitaciones a lo largo del año para la adquisición de distintas herramientas, como técnicas de estudio, mejoramiento de la oralidad y para afrontar situaciones de estrés. Todas ellas, surgen del acompañamiento que también realizan los profesionales psicólogos que integran la Dirección de Orientación Estudiantil. La directora del organismo explica que todos los estudiantes de la universidad pública que lo necesiten pueden acceder a este beneficio de acompañamiento. ¿Cómo solicitarlo? Dentro de cada facultad existe un espacio físico de referencia donde los estudiantes pueden acercarse para pedir un tutor. También pueden recurrir a la oficina de la Dirección de Orientación Estudiantil de Riobamba 176 bis, o contactarse a través de las redes sociales.
“Creemos que año a año los resultados son mas positivos porque el programa se está consolidando dentro de la universidad y en cada unidad académica. Se trata de un sistema que tiene cada vez mayor alcance porque cada ingresante sabe que existe este programa y que se lo acompañará y se le brindará ayuda y escucha. Cada año hacemos cierre de tutorías, es muy gratificante el resultado que se escucha de parte de los tutores y eso nos enorgullece mucho”, indica Sacoski a la hora de hacer un balance de los últimos años. La idea de la Dirección de Orientación Estudiantil es seguir apostando al programa para que continúe creciendo y acompañe las políticas de renovación académica y curricular que garanticen, cada vez más, el ingreso, la permanencia y el egreso de los estudiantes.