Educación

Los dibujos de Daian y una divertida versión de Caperucita Roja

Daian Fabio escribió un cuento donde Caperucita asiste a la Escuela Itatí de Rosario.

Sábado 13 de Julio de 2019

A Daian Fabio le encanta dibujar. Tanto que una de las paredes de su habitación está prácticamente tapizada con sus ilustraciones. Ahí, sobre la cabecera de su cama, están los dibujos del Increíble Hulk, Pikachu y, fundamentalmente, los personajes de Dragon Ball, una de sus series animadas favoritas.

Pero cuando está aburrido, Daian también disfruta de inventar personajes desde la escritura. Por eso cuando la maestra de la escuela Nuestra Señora de Itatí le propuso a los alumnos que escriban un cuento mezclando personajes y lugares, se le ocurrió una divertida versión de Caperucita Roja, donde aparece un científico, Blancanieves y hasta los siete enanitos. En su historia, Caperucita va a la Escuela Itatí y le recomienda a los enanitos que vayan ahí "porque es una escuela muy linda".

"Yo puse eso porque Blancanieves quiere llevar a los enanitos a la escuela. Pero los enanitos no quieren. Son como mis compañeros, que somos re terribles. Por eso puse que los enanitos son igual que mis compañeros, son vagos y terribles", dice Daian.

El alumno de la Itatí de barrio Las Flores cuenta además que en su escuela hay un ejemplar de Frankenstein que le gusta mucho: "Algunos no lo leen porque es re largo, pero yo ya voy por la mitad, lo leo en los tiempos libres. Cuando están todos con los juegos yo me pongo a leer un ratito".

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>> Caperucita y el lobo (*)

¿Vas a la escuela? Sí, dijo Caperucita, a la escuela Nuestra Señora de Itatí; es una escuela muy linda, tenés que llevar a tus enanitos, dijo Caperucita. Sí, trataré, porque son muy vagos, dijo Blancanieves. Caperucita le contestó: igual que mis compañeros de 5º A.

Se rieron y Caperucita le dijo que tenía que seguir camino “hacia la casa de mi abuela, se me había olvidado”. Siguió y por fin llegó Caperucita a la casa de su abuela y cuando abrió la puerta, le dijo: ¡Abuela, qué orejas tan grandes tienes! Son para oírte mejor, abuela ¡qué pies más grandes tienes! Son para caminar mejor. Abuela, ¡qué dientes más grandes tienes! Son para comerte mejor. Y se la comió.

Sus amigos del bosque escucharon los gritos de Caperucita, fueron a la casa de la abuela y vieron al lobo durmiendo. Buscaron un leñador que tenía unas tijeras y mientras los siete enanitos lo tenían de diferentes partes del cuerpo, el leñador le cortó la panza y pudieron salir. Y la abuela y todos casi se desmayan al ver salir a Caperucita Roja.

(*) Por Daian Fabio, 10 años.

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