educación

Las infancias y el Día del Padre

La especialista invita a liberar a las niñas y los niños de la obligación de festejar ciertas celebraciones tradicionales.

Sábado 20 de Junio de 2020

Los primeros días del mes de junio anuncian la llegada de una celebración muy especial: el Día del Padre. Entonces comenzamos a ver, leer y escuchar publicidades que nos invitan a comprar algún presente para homenajear a papá. Estas ofertas y promociones se replican en los diversos medios de comunicación y, en la actualidad, en las redes sociales. Estas publicidades, además, suelen estar acompañadas de mensajes, textos, imágenes o videos que nos aseguran que el vínculo entre padres, niñas y niños se encuentra signado por el amor y la protección.

Esta celebración es muy significativa para la infancia. Muchas niñas y muchos niños se entusiasman pensando en algún homenaje para sus padres. Suelen realizar creaciones artísticas o dibujos, escribir cartas o tarjetas para expresar su afecto junto con otros regalos posibles, que pueden adquirirse en cualquier negocio.

De todos modos, no debemos olvidar que se trata de una fecha con fines comerciales, y que el mercado aprovecha la ocasión para poner a todos los padres sobre un pedestal e invitarnos a comprar algunos de los productos exhibidos en sus ofertas y promociones.

Hecha esta salvedad, nadie podría negar que los padres son imprescindibles en la vida de las niñas y los niños, porque —como integrantes de la familia— tienen la responsabilidad de criar, educar, amar y cuidar. Sin embargo, es importante comprender que existen excepciones a esta regla.

Muchas niñas y niños no encuentran ningún motivo para festejar el tercer domingo del mes de junio, aunque no se atrevan a decirlo"

Lamentablemente, sabemos que los malos tratos procurados a la infancia son moneda corriente y que, en la mayoría de los casos, la violencia, el maltrato, el abandono y el abuso sexual infantil acontecen en el contexto intrafamiliar. Sin contar que las estadísticas nos confirman que, en altísimos porcentajes, son los padres quienes dañan a sus hijas e hijos.

Por eso, muchas niñas y muchos niños no encuentran ningún motivo para festejar el tercer domingo del mes de junio, aunque no se atrevan a decirlo con todas las letras y todas las palabras. Porque, tristemente, suelen callar su dolor.

No quiero ser aguafiestas. Les aseguro que mi intención no es arruinar el día de aquellos padres que merecen recibir muchos besos, abrazos y obsequios. Al contrario, celebro que esos varones —que saben cuidar y amar— existan; que sus hijos/as expresen su alegría, afecto y gratitud hacia ellos.

Con estas palabras apenas intento mostrar la injusta y dolorosa realidad que aqueja a muchas niñas y muchos niños. Con estas palabras pretendo invitarlos/as a pensar que sería bueno que no obliguemos a las infancias a homenajear a nadie, dejemos que ellas decidan. Las niñas y los niños saben quiénes merecen su amor.

   No sufras, niña.

   No le hagas caso

   a las publicidades.

   No leas los diarios.

   Apaga el televisor.

   Existen padres

   que no merecen

   ninguna celebración.

   

   No escuches a la gente.

   No te enojes.

   No los juzgues.

   No conocen tu dolor.

   Vos lo sabés bien,

   no habrá días felices

   ni tarjetas, ni regalos

   para aquellos

   que solo saben

   causar pena y temor.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario