educación

La vida breve

Las muertes de adolescentes y jóvenes en los barrios y su impacto en las escuelas.

Jueves 07 de Enero de 2021

"Están matando a nuestros pibes y eso duele", escribió en su muro de Facebook un docente de la zona sur. El 2020 cerró en Rosario con la huella tibia de decenas de crímenes en sus calles. Entre ellos, murieron chicos y chicas que se lloran en los barrios. Vidas segadas que se quedaron en el camino. En algunas barriadas desde hace tiempo que no es novedad el asesinato de un joven. Donde en algún tiempo encontraban potrero hoy se topan con la muerte.

Hasta el 30 de noviembre pasado, Rosario había registrado doce muertes violentas de jóvenes menores de 20 años durante 2020. Y seis de ellos menores de 18. Diciembre sumó otros casos, como los de dos pibes de 21 y 19 años ultimados a balazos en la víspera de Navidad.

Maestros y maestras hicieron un trabajo descomunal este año desde el sostenimiento del vínculo pedagógico. Atravesados por las mismas dificultades que sus alumnos —en tiempos y recursos, por ejemplo— igual estuvieron presentes. A cualquier hora y casi sin descanso. No menor fue ese acompañamiento afectivo con cada estudiante, familia y vecino. No fue sencillo mantener a la distancia ese refugio que para muchos significa la escuela. Cada chico y chica es una historia y una promesa de futuro.

Por eso cada muerte es también un cross a la mandíbula para quienes trabajan en las escuelas, que ven morir a sus alumnos y ex alumnos de una manera absurda. Vidas breves que se apagan.

Diego Oro es docente en una escuela nocturna de la zona sur y a principios de mes posteó en su muro de Facebook una reflexión sobre esa desazón e impotencia que lo embarga cada vez que toma el diario y descubre en las noticias de asesinatos algún apellido conocido. De esos que alguna vez leyó en voz alta al pasar lista antes de una clase. Porque así como siente alegría cuando un ex alumno lo reconoce en la calle y lo saluda al grito de “profe”, también es lacerante reconocer a alguno de esos nombres en las crónicas de muertes: “Hoy pensaba en que doloroso es reconocer nosotros a ex alumnos en las publicaciones policiales, asesinados o víctimas de toda esta trama oscura que se gestó hace años y sigue creciendo minuto a minuto en ciertas zonas y barrios de la ciudad”, escribió. El mensaje lo compartió luego de enterarse por un grupo de WhatsApp de ex alumnos del crimen de un joven que al que le dio clases. “Fusilaron a un adolescente”, dicen cada vez con más frecuencia las noticias policiales. De esto también se habla en las escuelas entre docentes y estudiantes.

“No importa —continuó en el posteo el profesor— si es un drogadicto, delincuente, si es por error o por venganza. Están matando a nuestros pibes, esos que quedaron en nuestras memorias, en nuestros recuerdos. Eso duele, y duele mucho”.

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