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La pasión de mirar el cielo y descubrir qué hay más allá

Son del Politécnico y fueron reconocidos por su desempeño en la Olimpíada Argentina de Astronomía.

Sábado 12 de Diciembre de 2020

“Estar en un lugar con poca contaminación lumínica, poder mirar hacia arriba y ver el cielo lleno de puntos brillantes resulta fascinante”, asegura Juliana —alumna del Politécnico— sobre esta pasión que comparte con Franco, Gastón y Ana. Los cuatro estudiantes reconocidos este año por su desempeño en la Olimpíada Argentina de Astronomía hablaron de esta ciencia que interesa cada vez a más jóvenes y adolescentes.

Mirar el cielo, descubrir las estrellas y conocer todo lo que conforma el universo son algunas de las razones que los animan a estudiar, participar en olimpíadas y pensar en un futuro vinculado con la astronomía. Por tratarse de una ciencia que involucra conceptos de matemática y de física, son conscientes que requiere de estudio y dedicación. Pero también saben que nunca dejará de sorprenderlos.

Fue en la escuela donde hicieron su primera observación por telescopio, guiados por Lisandro Duri, profesor de física e integrante del Departamento de Astronomía y Astrofísica del Poli. Este año mantuvieron los entrenamientos de manera virtual, a través del Google Classroom para acceder al material, entregar los ejercicios y realizar las consultas.

Este contexto de pandemia no desanimó al grupo, que logró representar a la escuela y también a la provincia en la competencia nacional. Franco Lembo obtuvo el segundo puesto del nivel 1 (participan alumnos y alumnas de los tres primeros años de la secundaria). En el nivel 2 (a partir de cuatro año), Juliana Schujman logró el segundo puesto, Gastón Dávalos el tercer lugar y Ana Olivares una mención honorífica.

Sin contacto presencial desde finales de marzo, La Capital volvió a reunir al grupo para la foto. Acompañados por profesores y directivos, los estudiantes recorrieron por un rato su querida escuela.

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Los chicos y chicas acompañados por el profesor Lisandro Duri y Alejandro Schujman, coordinador de olimpíadas del Poli.

Los chicos y chicas acompañados por el profesor Lisandro Duri y Alejandro Schujman, coordinador de olimpíadas del Poli.

Despertar vocaciones

La Olimpíada Argentina de Astronomía (OAA) busca promover desde 2009 el conocimiento, contribuir en la formación y educación de estudiantes, fomentar la interacción entre escuelas secundarias y centros de investigación, además de despertar vocaciones científicas y técnicas.

Cualquier alumno o alumna de una escuela secundaria de la Argentina puede participar del certamen organizado por el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba (OAC). Una instancia que también propone un espacio para las escuelas de modalidad especial, que pueden postularse a través de producciones artísticas. El certamen tiene dos instancias de evaluación que son escritas e individuales. Un examen de preselección donde participan todos los alumnos inscriptos para competir luego en la final con dos modalidades: una individual y otra grupal.

Más tiempo para la astronomía

Juliana se recibió este año de técnica electrónica y es la segunda vez que llega a la instancia nacional de la olimpíada. “Me apasiona la astronomía, algo que descubrí el año pasado cuando empecé a entrenar y no me importaba quedarme después de hora en la escuela. Este año, a partir de la virtualidad le dediqué mucho más tiempo, profundizando los temas que me gustan”, cuenta la joven de 18 años.

Recuerda que le gustaba mucho cuando la llevaban de chica al Planetario y también cada vez que alguien le señalaba Las Tres Marías. “Luego empecé a interesarme por mi cuenta y a mirar al cielo con la inquietud por saber qué hay más allá”, dice. Esta pasión que nace a partir de su participación en olimpíadas la llevó también a definir su carrera: la licenciatura en astronomía en la Universidad Nacional de La Plata.

Estar en un lugar con poca contaminación lumínica y poder mirar hacia arriba es una de las cosas que más le gusta, también observar con el telescopio que tiene la escuela. Entre los proyectos presentados en el Presupuesto Participativo de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) —que se vota por estos días— figura incorporar nuevo instrumental al observatorio del Politécnico y una cámara para astrofotografía. Estos elementos permitirían superar las dificultades de observación actuales y potenciar el desarrollo de nuevas actividades con los estudiantes y demás visitantes.

En la institución, los y las estudiantes se acercan a la astronomía a través de un taller. “No se trata solo de entrenar para las olimpíadas —dice Juliana—, sino también de conocer un poco más esta ciencia”. Y agrega: “Al igual que en el resto de las olimpíadas, el estudio depende hasta donde quieras llegar, son temas teóricos nuevos que requieren adaptar la cabeza a una forma de pensar distinta. No estamos acostumbrados a pensar, por ejemplo, que somos nosotros los que nos movemos y las estrellas están fijas, eso es algo que en mi caso me costó bastante”. Juliana invita a otros jóvenes descubrir la astronomía, maravillarse en casa observación y también participar de olimpíadas: “Muchos le tienen miedo porque saben que tienen que estudiar bastante, pero si encontrás algo que te gusta, el tiempo que le dedicamos siempre se disfruta”.

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Transmitir la pasión

Franco Lembo es el más chico del grupo. Tiene 15 años y pasa a cuarto año de la especialidad de informática. Animado por su hermano mayor que ya había participado en olimpíadas y su profesor de física, empezó a investigar y volcó su interés en la competencia.

“Es increíble darse cuenta que somos literalmente polvo de estrellas alrededor del universo y todo lo que se puede saber más allá de la Tierra. A partir de un dato como el brillo de una estrella se puede saber su masa, su distancia, magnitud y qué tipo de estrella es. Es muy loco pensar en todo ésto y saber que siempre existe algo nuevo para conocer acerca de la astronomía”, cuenta el adolescente. También destaca que es una de las ciencias más integradoras, porque “para saber la distancia de una estrella hay que saber trigonometría, o física para determinar cuánto tarda la Tierra en dar vuelta al sol”.

El estudiante asegura que el boca a boca es lo que contagia el entusiasmo: “La participación en olimpíadas como el interés por la ciencia crecen en la medida que se transmite el relato y la experiencia vivida por otros”. Así le pasó a Ana, que descubrió la astronomía a través de su compañera Juliana.

Hasta el año pasado, nunca había escuchado hablar de esta olimpíada. Decidió anotarse por curiosidad, ya que nunca había investigado mucho sobre el tema. Y lo que descubrió dice que le encantó. Cuenta que a su abuelo le gustaba mucho la astronomía, y aunque no lo conoció, su mamá siempre le contaba sus historias y que la despertaba a la madrugada cuando había un eclipse de luna.

Es maravilloso pensar que las estrellas están tan lejos y que las podemos observar desde nuestro cielo, también estudiarlas y saber cómo están compuestas. Siento a esta ciencia tan interesante como mágica, también resulta extraño y raro pensar en el universo con estrellas que vienen de millones de años y planetas que se forman. Cuanto más estudias, más ganas tenés de hacer observaciones”. Así lo explica la joven que terminó este año la secundaria y empezará a cursar la licenciatura en física. En esta carrera también está pensando Gastón, aunque todavía le falten dos para obtener el título de técnico electrónico.

“Siempre me llamaron la atención las ciencias pero nada en concreto hasta que empecé a cursar física en segundo año y me encantó. Luego el profesor me invitó a participar en el certamen. La olimpíada te ayuda a explorar más en las cosas que te gustan, y a definir vocaciones”, dice Gastón. El alumno hace hincapié también en la divulgación de esta ciencia para adquirir nuevos conocimientos, el único del grupo que este año por su edad cambió de nivel. “Los problemas y la teoría tienen un grado mayor de dificultad pero si empezás de chico es mucho mejor”, cuenta. Este año también participó en la olimpíada de física y química.

“Me gustan los planetas, el espacio y la formación de las estrellas, saber cómo se formó el universo y todo lo que conocemos hoy”, describe Gastón. Habla también a los telescopios y radiotelescopios, las herramientas más valiosas en astronomía y que permiten mantener ese contacto tan cercano con el cielo.

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Estrella de Belén

El fenómeno astronómico conocido como “Estrella de Belén”, que se produce por la conjunción de los dos planetas más grandes del sistema solar, Júpiter y Saturno, se podrá ver en su máxima expresión el próximo 21 de diciembre pero ya se puede apreciar en el cielo.

Se trata de un espectáculo que no ocurre hace 800 años y se cree que dio origen al relato de la estrella brillante que, de acuerdo a los textos bíblicos, guió a los "Reyes Magos" durante el nacimiento de Jesús, hace dos milenios. Según expertos, se puede ver al atardecer al mirar hacia el oeste y sobre el horizonte.

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