#YoEscribo / chicas y chicos que escriben

La novela de Maialen y una escritura para cambiar el mundo

Maialen Gabilondo tiene 17 años y sueña con convertirse en una escritora profesional.

Sábado 17 de Agosto de 2019

"Me encanta escribir y, si puedo, alguna vez me gustaría convertirme en una escritora profesional". Quien así se presenta es Maialen Gabilondo, una adolescente de 17 años y alumna del Colegio San Bartolomé.

Pero ese sueño Maialen lo trabaja día tras día. Por eso, cuenta que cada vez que está en su casa escribe "un montón". Incluso ya empezó a escribir Luz de luciérnaga, una novela que trata sobre una reina que sube al trono a los 17 años, ya que sus padres fueron asesinados en una rebelión. Pero cuando llega al trono, la joven monarca decide realizar un cambio radical y decreta que todo aquél que se rebele será decapitado. "Esto —explica Maialen— es porque ella trataba a estas personas como animales porque las veía así".

La adolescente cuenta que la idea de la novela surgió el día que en la escuela daban una clase sobre el pensamiento de John Locke, y su mirada sobre "el estímulo y las respuestas en animales y en las personas", dice la alumna. Por eso explica que "el error principal de la reina es que no se da cuenta que el pueblo se siente lastimado, con necesidades. Y que hasta comportándose como animales, igualmente piensan y tienen sentimientos".

Maialen dice además que "con la escritura se puede cambiar el mundo". Junto a dos compañeras de la escuela, escribe además reseñas de libros y textos sobre la inspiración para un blog del colegio.

#YoEscribo / Maialen Gabilondo

>> Luz de luciérnaga

“Capto una mirada de la multitud e indago en ella. Siento cómo se esconde allí toda su desolación disfrazada de cólera. Sus ojos oscuros acristalados por las lágrimas, expresan añoranza. Molestia y desazón lo gobiernan, y por ello nace en él sed de una venganza imprudente.

Sin entender el por qué, la culpa se instala en mi pecho.

No puedo romper el vínculo que me une con este hombre. Entre más tiempo mantengo su mirada, nuestra conexión aumenta y mi carga de conciencia es agravada.

Minutos más tarde, él, sin perderme de vista, larga un escupitajo al piso. Sus ojos, anteriormente profundos, construyen una muralla y se convierten en la nada misma. Y por fin lo comprendo; el único vínculo entre nosotros dos es y será: desprecio mutuo.

Rompo el contacto visual y me levanto de mi cama. Tranquilamente, tomo la pollera de mi vestido y avanzo hacia la puerta; no obstante, me detengo al notar mi figura en el espejo”

Maialen Gabiolondo, 13 años. Fragmento de "Luz de luciérnaga".

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