Educación

La experiencia de hacer un cortometraje en la escuela con mirada propia

Ver Para Saber, un programa del Museo de la Memoria y del Centro Audiovisual Rosario para estudiantes secundarios.

Sábado 04 de Noviembre de 2017

Ya es media mañana, pero desde muy temprano, la puerta del salón de clases permanece cerrada. Nadie sale y pocos entran. Es día de filmación para los estudiantes del 4º año de la Técnica 392 Juramento de la Bandera. "Nunca imaginamos que nosotros podíamos participar de algo así", dice feliz Matías Barrios, uno de los adolescentes que participa de la experiencia pedagógica y sus compañeros certifican cada palabra con sus miradas. El grupo es parte del Programa Ver Para Saber que promueve el Museo de la Memoria junto al Centro Audiovisual Rosario (CAR).

   La invitación a producir cortometrajes la hace cada año este programa municipal que se vale del recurso audiovisual para hablar de aquellos temas a los que a veces cuesta encontrarles la vuelta: como la educación en valores, los derechos humanos, la democracia o la diversidad, entre otros. Este año la propuesta fue "Más allá de los muros: fronteras en la ciudad".

   A principio de año, los estudiantes y sus profesores seleccionados son recibidos por el Museo de la Memoria, donde se presenta la idea, se trazan las líneas de trabajo y sobre todo se debate y reflexiona sobre el sentido de esta iniciativa. Cuando los cortometrajes que producen los chicos están listos se proyectan en una actividad común. Este año será el viernes 24 de noviembre, a las 19, en el CAR de Chacabuco 1371, una invitación abierta a todo público.

"La máquina etiquetadora"

Todavía faltan unos días para esa presentación, el tiempo apremia y en el aula de la Técnica de San Martín y Arijón se ultiman los detalles de lo que será "La máquina etiquetadora", tal como llamaron al corto que realizan. Parte de la filmación es en la escuela, otra parte en exteriores, en el parque Yrigoyen de la zona sur de la ciudad.

   Luciano Márquez, uno de los alumnos, oficia de director. Absolutamente compenetrado en su tarea indica con la claqueta el inicio de cada toma, antes verifica que la cámara y el sonido estén en marcha. El grupo se acomoda, repasa lo que tiene que decir cada uno, ordenan los bancos y carpetas para cuidar la continuidad de las escenas.

   El salón es bien pequeño, cada toma obliga a quienes trabajan detrás de cámara a moverse con cuidado todo el tiempo y permanecer atentos a las distintas tomas. Matías Barrios es el camarógrafo, dice que le encanta la fotografía y que ha experimentado filmar pero nunca con una cámara profesional como la que maneja en ese momento. "Es muy lindo que el cine llegue a una escuela técnica. Quién pensaría que nosotros nos íbamos a meter con una cámara, en el sonido o de director. A mí me gustó mucho aprender cómo manejar esta cámara, cómo hacer una película y pensar el guión", opina sobre la oportunidad de ser parte de esta experiencia. En esta técnica los estudiantes egresan como técnicos en electromecánica.

   Kevin Madroñal, otros de los estudiantes de 4º año, es el encargado del sonido. También quien realizó la storyboard o las ilustraciones de cada plano que se quiere destacar. "Me gusta dibujar", afirma Kevin para argumentar por qué asumió este rol de ilustrador. Detrás se escuchan las voces de aprobación de sus compañeros que lo definen como "el mejor de los dibujantes".

A desandar prejuicios

El guión —relatan— lo armaron entre todos. El tema principal es el bullying, "las burlas a un chico que es más pobre que otro", "que vive del lado de las vías más empobrecido". También la historia habla de los preconceptos que pesan sobre un alumno que aparenta no comprometerse con nada, estar siempre aislado, y sin embargo sorprende a todos en un momento límite, cuando "hay que jugársela", según explican los chicos.

   "Tiene que ver con los prejuicios, sobre problemas nuevos a los que hay que darles respuestas", apunta sobre ese argumento el profesor Gustavo Melero, que enseña materias técnicas y sociales — "de todo un poco", dice—, y que también actúa en el filme. Describe al cortometraje como una buena excusa para desandar rótulos y etiquetas sociales, aquellas que se suelen anteponer a las personas. Melero fue quien aceptó a principio de año la invitación para sumarse a Ver Para Saber: "Lo tomé como una nueva experiencia para este curso, que es un grupo humano muy lindo, con el que se trabaja muy bien. También como una manera de que pensar nuevas ideas, nuevos proyectos para esta escuela que viene pasando por muchas dificultades".

   "La primera en recibirnos fue Lucila (Arias), en el Museo de la Memoria", continúa sobre cómo comenzó el trabajo con este proyecto. Y reconoce que al principio los estudiantes mucho no se enganchaban con la idea, pero cuando comenzaron a dimensionarla se comprometieron con muchas ganas. Aquí fueron claves los encuentros en el Museo.

   Además de la Técnica 392, este año participan de Ver Para Saber las secundarias Nº 406 Doctor Salvador Mazza, la 435 Doctor Luis María Drago, la 513 Rubén Naranjo y la 1.092 San Antonio María Gianelli.

Más derechos

La subdirectora del CAR, Mariana Sena, también sigue de cerca los detalles de la filmación y del programa. Dice que uno de los logros del programa es sumar el debate por los derechos humanos del pasado y aquellos cotidianos, que afectan a los jóvenes.

También explica que además de los alumnos de escuelas secundarias se suma a la Escuela Provincial de Cine y Tv (Epctv), con un grupo de once estudiantes quienes participan en el desarrollo integral del programa asistiendo, guiando y supervisando las distintas actividades. Una posibilidad de práctica profesional y formativa.

   "Es muy buena la experiencia, enriquecedora, para nosotros y los estudiantes. Ojalá se pudiera realizar en todas las escuelas, hay que encontrar los horarios para que estos conocimientos lleguen", opina Micaela Fullana, estudiante del profesorado en artes audiovisuales de la Escuela Provincial de Cine. Junto a otro estudiante de esta Escuela, Tomás Ruiz, realiza una práctica en este programa.

   Cuando surgió Ver Para Saber en 2006, las escuelas eran invitadas reflexionar a través del lenguaje audiovisual sobre diferentes temas relacionados con los derechos, en particular con los derechos humanos. Con la participación de los jóvenes secundarios y docentes, el programa se fue recreando y enriqueciendo. Desde hace cuatro años, los adolescentes ya no solo son espectadores de buenos filmes sino que son invitados a animarse, a ofrecer su mirada y hacer sus propias producciones.

De interés educativo provincial

El Programa Ver Para Saber fue declarado de interés educativo, a través acuerdo que firmaron la Intendenta municipal Mónica Fein, la ministra de Educación Claudia Balagué y la ministra de Innovación y Cultura Chiqui González. El convenio tiene "el propósito de fortalecer las prácticas educativas en torno a la verdad histórica y la memoria colectiva, fomentando la participación entre estudiantes y docentes de diversos niveles educativos". El proyecto es impulsado y coordinado por el Centro Audiovisual Rosario y el Museo de la Memoria pertenecientes a la Secretaría de Cultura y Educación Rosario.

   Por este acuerdo, se otorga reconocimiento (puntaje) a los docentes de las escuelas secundarias que participan del mismo, además de reconocimiento a los estudiantes de la Escuela Provincial de Cine y Televisión que integren esta experiencia.

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