Desde la aparición del Chat GPT en noviembre de 2022 hasta las recientes protestas de guionistas de Hollywood, el de la inteligencia artificial (IA) es uno de los principales temas de la agenda global. Un debate que también llegó a la educación. Para Cecilia Frontera, lo importante es entender que la IA es “una herramienta social” y que como tal, su impacto puede variar según cómo se la utilice. Entiende que la incorporación de tecnologías en las aulas es indispensable y por ello sostiene que todos los docentes deberían saber programar.
Especialista en educación y nuevas tecnologías, Frontera se presenta en su perfil de LinkedIn como una “e-ducadora disruptiva e innovadora”, convencida “de que la tecnología bien aplicada en la educación y otras áreas, transforma verdaderamente la vida de las personas”. A principios de agosto fue una de las expertas que disertó en el 6º Congreso Innova Educa 21, que organizó la Universidad Siglo 21 en el campus de la ciudad de Córdoba.
Durante años, Cecilia fue docente en escuelas vulnerables de Moreno (provincia de Buenos Aires). Actualmente es CEO y fundadora de E-ducadores Transmediáticos y profesora en carreras de grado y posgrado en universidades de Argentina, México y Ecuador.
—¿Cómo analiza el debate actual sobre la IA?
—Creo que la inteligencia artificial es una herramienta social de la que disponemos. ¿Y por qué es importante destacar esto? Porque como toda herramienta impacta en la vida de las personas. Ahora bien, ese impacto puede ser positivo o negativo dependiendo de cómo el ser humano la utilice. Se habla mucho acerca de la ética de las máquinas, cómo cuando se dice que los estudiantes utilizan el chat GPT para copiarse y es como si la culpa la tuviese la máquina. Pero ahí en realidad es ver qué pasa con los valores nuestros, con la ética del ser humano. A veces pienso por qué un ser humano querría hacerle mal a otras personas. En la pandemia se multiplicaron los casos de hackeos a correos electrónicos o cuentas del banco. En esos casos a la máquina la programó una persona en detrimento de alguien o de la sociedad. Podemos utilizar la inteligencia artificial en beneficio de nuestros estudiantes. Ejemplo: hay aplicaciones que sirven para que un estudiante que es tímido se pueda presentar a través de un avatar parlante, o a través de esa herramienta pueda resumir algún texto o aprenda a mejorar su escritura, su ortografía. Todo depende del uso que nosotros le demos. ¿Por qué muchos docentes le temen o se resisten? Muchas veces es por la falta de conocimiento o porque creen todo lo que escuchan y no hacen ese filtro de decir “¿esto será así como lo dicen?”. Hay miedo en muchos educadores acerca de que la tecnología los va a reemplazar, que es una amenaza.
—También es cierto que hay muchas noticias que abruman y dan incertidumbre.
—Yo creo que en este sentido aprendemos todos a medida que pasa el tiempo, porque esta transformación digital es muy rápida. Pienso que la asimilación del ser humano en general, no solamente del docente, es lenta porque cuesta adaptarse. Por eso pasa esto de “escucho todo lo que se dice, me abrumo y me resisto”. Es importante que desde las instituciones se generen espacios de reflexión y capacitación para docentes, y hacerles entender que esto no es la panacea, que no es todo bueno o todo malo, sino tener conciencia crítica.
—Al igual que con otras tecnologías, con respecto a la IA hay apocalípticos e integrados, como decía Umberto Eco.
—Sí, siempre lo digo eso. Los que tienen una visión muy pesimista y los que dicen “esto puede funcionar”. La clave es ver cómo lo aplicamos.
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Frontera se presenta como una “e-ducadora disruptiva e innovadora”.
—Lo que pasa con respecto al futuro es que hay pensadores que hablan de ciertas profesiones y oficios que van a desaparecer o quedar obsoletas. Entonces ahí viene el interrogante de qué va a pasar con los docentes.
—Yo no digo que esto no vaya a pasar. Si va a pasar o no, tendremos que ir transitándolo sobre la marcha y lo descubriremos de acá a 2, 5 o 10 años. Por lo pronto creo que nuestro rol va a seguir existiendo, porque las máquinas —según lo que se sabe— no tienen una conciencia crítica y no pueden sentir. Eso nos distingue a nosotros y creo que es clave, el factor humano, que hace que crea que no va a desaparecer en muchas instituciones. De hecho se habla de la brecha digital y por eso dudo que ciertas cosas lleguen a una escuela rural que no tienen conectividad ni teléfono. Creo que en ciertos sectores e instituciones esto no va a suceder.
—Es que tenemos una sociedad donde la mitad de los chicos son pobres, entonces quizás hay otros debates o necesidades inmediatas.
—Por eso siempre que hablo de innovación pregunto en qué contexto, para quienes, con qué recursos. Porque ahí podemos debatir sobre muchas cuestiones que en algunos sectores pueden suceder, pero en otros creo que no es viable, al menos por ahora.
—¿Qué le aconsejas a aquellos docentes que están con dudas respecto del avance de la IA y sus posibilidades en la educación?
—Ante todo, que traten de capacitarse. Considero que todos los docentes tienen que saber programar. Hay contextos en donde no hay recursos, es cierto, porque las brechas van a estar siempre. Pero hay docentes que sí tienen la posibilidad y no lo hacen tampoco, ponen excusas, no se capacitan y todo sigue igual. Ser conscientes de que ser un agente de cambio implica un gran compromiso y responsabilidad. Y no sé si todos los docentes realmente lo sienten a eso de corazón y accionan en pos de generar una transformación. Pero que sea una transformación radical, no solamente para aplicar una tecnología, sino poder generar un aprendizaje significativo, algo que sea útil y que transforme la vida de nuestros estudiantes.