Educación

El valor del juego en la infancia

Es una forma de socialización y de aprendizaje placentero, además de contribuir a la salud de los más pequeños.

Sábado 07 de Julio de 2018

Es bastante habitual que escuchemos decir, en diversos ámbitos, que el juego es muy importante para el desarrollo infantil. Me propongo aquí, hacer un breve recorrido, para que todos aquellos que tengamos la posibilidad de relacionarnos con niños/as, tengamos en cuenta.

Es enorme la bibliografía al respecto, pero, podríamos resumir de manera sencilla que existen varias premisas que ya no se discuten desde ninguna teoría:

•A través del juego, el/la niño/a ensaya, experimenta, explora su entorno y el mundo adulto. Los podemos ver, por ejemplo, en el/la bebé que succiona su mano, más tarde un juguete, relacionándose primero con su propio cuerpo y posteriormente con los objetos (con todo lo esto conlleva desde el aprendizaje sensorio-motriz). Los juegos del "cuco", continente-contenido (poner y sacar objetos de diversos recipientes). Jugar a representar actividades del mundo adulto (y todo tipo de juego de dramatización). Inicio de la representación, simbolización. Es básicamente un hacer en y con el mundo (y con otros), una puesta en práctica.

•Siempre está ligado a la creación. Desde el trozo de madera que se transforma en autito, la mano en la oreja simulando un teléfono, hasta el montaje de una escena de alguna actividad de la vida cotidiana, casi a modo de teatro... implican la puesta en marcha de procesos imaginativos, puro esfuerzo creativo. Cuánto menos haga el juguete, cuánto menos explícita sea su función, cuánto más sencillo sea, mayor será la posibilidad de que el niño imagine y cree con él.

Aquí querría detenerme a aclarar algo: los juegos tecnológicos no son malos de por sí. En primer lugar, no hay que perder de vista la edad del/la niño/a: cuanto más pequeño/a sea, más necesaria será la presencia del adulto, la simpleza de los objetos, la actividad motriz para poder jugar. La presencia de la tecnología se transforma en nociva cuando obturan la posibilidad de explorar el mundo, de intercambiar con otros, de experienciar, de crear. Es crucial para que esto no ocurra, revisar la cantidad de tiempo que un niño/a pasa frente a una pantalla y también es a considerar qué hace frente a esas pantallas. Algunos juegos ofrecen la posibilidad de jugar con otros (que no es lo mismo que jugar solo), y también existen otros, que al menos, propician en algo la creatividad. Pero es responsabilidad de los adultos contemplar, cuidar, revisar la relación de niños/as-tecnología, de modo similar a cómo se los cuida en otros aspectos (por ejemplo. cómo se regula la calidad de su alimentación).

•Es la forma más placentera de aprender, y por ende, la más eficaz. Creo que si la mayoría de los adultos exploramos en nuestra memoria, recordamos alguna experiencia lúdica que nos marcó, de esas que no se olvidan y que si analizamos un poco más, nos dejó grandes enseñanzas. Desde el nacimiento aprendemos/jugando. Nociones concernientes a los objetos, témporo-espaciales, causales. A hacer con nuestro cuerpo. A hacer con los objetos. A ponernos en el lugar del otro, en los juegos de cambio de roles, favoreciendo la capacidad de empatía.

•En el juego, los/las niños/as elaboran las situaciones de su vida cotidiana, que hayan podido generarles malestares. Freud nos enseñó, ya hace muchos años, que a través del juego se representa activamente lo que se padeció pasivamente. Vale decir, es un modo de reelaborar alguna situación de su vida cotidiana que no pudo dominar, y el juego brinda esa valiosísima posibilidad. En este sentido es catártico, sanador. A cualquier adulto con un poco de capacidad de observación podrá hacérsele evidente: de pronto se transforman en mamá o papá y retan a sus hijitos/as. O son "la seño" enojada con sus alumnos/as. Los más pequeños/as suelen, por ejemplo, maltratar a sus muñecos, cuando tienen o están por tener un hermano/a.

Los adultos aprendemos (en el mejor de los casos) cómo canalizar de manera socialmente aceptable los impulsos hostiles que todos tenemos y que son constitucionales del ser humano.

Jugar es una de las maneras primarias, saludables de la infancia, de procesar esta violencia constitucional. No obturemos. No nos horroricemos y sancionemos el juego infantil cuando vemos en él un despliegue "violento". Justamente, ese niño/a encontró allí un modo sano de elaborar estos impulsos hostiles que son propios del ser humano y producto de situaciones que desde pequeño percibe o vivencia cotidianamente. Esto no quiere decir que propiciemos o alentemos juegos con características agresivas, pero sí que dejemos libertad a los/as niños/as para poder hacer-jugando. Esto probablemente ayudará a que muestren menos agresividad en sus relaciones cotidianas. En todo caso lo que debemos hacer es marcar la diferencia entre realidad y juego, y las normas y posibilidades en cada situación.

•Es una de las formas de socialización, un modo primario de relacionarse. En una sala de espera, en una plaza, en un jardín, los/as niños/as comienzan a ampliar sus vínculos y sobre todo con pares, con otros que no son familia, a través del jugar.

Todas las características del juego antes mencionadas están más o menos difundidas en nuestra sociedad, aunque creo que no está de más recordarlas de vez en cuando, ya que hacen a la salud de nuestros niños/as.

Pero, en los últimos años, desde el psicoanálisis son varias las voces que se alzan diciendo que el juego es mucho más que todo esto. Un prestigioso psicoanalista argentino, el doctor Ricardo Rodulfo, sostiene que el jugar es la manera originaria de subjetivarse. Es decir, que la construcción del psiquismo infantil, lo que nos convierte en sujetos, pasa por el jugar, que para que se construya aquello que nos diferencia de los animales, nuestro aparato psíquico, hay determinados procesos de orden lúdicos que deben darse. Este es sin duda el mayor valor del juego, y lo que nos lleva a sugerir en el adulto una actitud lúdica para acercarse a un niño/a, todas las veces que esto sea posible.

El juego y la salud psíquica están íntimamente relacionados. No llenemos el tiempo de la infancia de actividades programadas, dejemos espacios para el aburrimiento y la creación, juguemos con ellos/as a aquello que a nosotros también nos genere placer (es un punto de encuentro imperdible), acerquémosle algunas ideas para que jueguen solos/as. Tenemos al alcance de la mano un recurso maravilloso para el que sólo es necesario estar dispuesto, estar atento, ayudar, guiar (si se usa la imaginación, ni si quiera es necesario desembolsar dinero).

(*) Psicóloga de niños/as y adolescentes; profesora de nivel inicial; especialista en estimulación temprana y socia fundadora de "Sanasana-Espacio para las Infancias".

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