Educación

"El Servicio Cívico Voluntario es una herramienta de la pedagogía de la punición"

El especialista en educación Gabriel Brener afirma que el lugar donde tienen que estar los chicos y chica es la escuela.

Sábado 20 de Julio de 2019

Esta semana el gobierno nacional anunció la puesta en marcha de un Servicio Cívico Voluntario en Valores, un espacio que apunta a incorporar a jóvenes de entre 16 y 20 años "que no están haciendo nada, están en la calle, no están trabajando ni estudiando", según explicó en conferencia de prensa el ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro. Para el especialista en educación Gabriel Brener, "el lugar en el que tienen que estar los chicos y las chicas es la escuela" y afirma que este plan "es una herramienta de la pedagogía de la punición", ya que "es un modo encubierto de transformar en peligroso a aquel o aquella que está en peligro".

El proyecto, anunciado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, arrancará hasta diciembre con una experiencia piloto en cuatro provincias, donde los inscriptos recibirán "capacitación en valores democráticos y republicanos".

Docente en la Universidad Nacional de Hurlingham y en la UBA, Brener afirma que el Servicio Cívico Voluntario implica "legitimar adolescencias y juventudes de primera y de segunda", ya que entiende que la propuesta se basa en una concepción donde "hay chicos que pueden estudiar el sujeto y predicado o destinar su imaginación a la poesía, y otros pibes tienen que hacer salto de rana, cansarse y someterlos al control".

—¿Cuál es tu análisis de esta propuesta?

—Esto no es algo novedoso. Sí me parece interesante señalar que es una iniciativa del Ministerio de Seguridad y que Gendarmería será la fuerza responsable. Creo que es un modo amable, mediático y proselitista de establecer una condena anticipada.

—¿Cómo es eso?

—Mirá, es para 1200 chicos, en cuatro provincias del país y una vez por semana. Por lo tanto, siendo miles de chicos y chicas que están en estas condiciones de vulneración, que en el último tiempo se han agigantado por clara negligencia de las políticas públicas al respecto, me parece que hacer este ruido por un programa que está afectando a esta cantidad de chicos me suena más a anuncio mediático y proselitista ¿Y por qué digo condena anticipada? Primero hay que decir que el lugar en el que tienen que estar los chicos y las chicas es la escuela. Pero no porque lo diga yo o la pedagogía, sino porque es lo que establecen las reglas con las que decidimos vivir en la sociedad. Por lo tanto, lo sorprendente y preocupante de esta decisión es que se privilegia para estos chicos el castigo antes que la educación. Por eso es que se le otorga esta responsabilidad a las fuerzas represivas y no a las fuerzas educativas. Y lo que quiero señalar, porque soy educador, es cuando el ministro de Educación (Alejandro Finocchiaro), sentado al lado de la ministra de Seguridad, dice que esto es para los chicos "que no hacen nada". Decir esto evidencia una concepción en torno a los sujetos de la educación para un Ministerio, porque en vez de garantizar la escuela, parece que lo que hay que hacer es vigilar y castigar. El "no hacen nada" es un modo encubierto de transformar en peligroso a aquel o aquella que está en peligro. Creo que es una frase que, en activa complicidad con el discurso mediático dominante, se alinea a un proceso de bolsonarización en la región, de modo tal que es preparar a la sociedad para menos. No dicen lo que piensan, actúan en complicidad con un sentido punitivo dominante y en tiempos de linchamientos. En ese sentido planteo que es una condena anticipada, porque frente a un diagnóstico determinado es recurrir a la fuerza de seguridad, a la vigilancia, el control y la represión; en vez de a la educación. Es establecer en estos chicos una alteridad como amenaza.

—¿Qué opinión te merece que se elija a Gendarmería para coordinar esta tarea?

—Dos veces por semana trabajo por la zona oeste de Buenos Aires y voy por la autopista. Y tengo en mi retina la imagen de la Gendarmería emplazada en la autopista mirado hacia el Hospital Posadas. En este dispositivo de vigilancia, la idea es amedrentar con un cercamiento. Vigilar y controlar. Y los chicos y chicas del conurbano bonaerense están acostumbrados a que la Gendarmería sea una fuerza de seguridad que no siempre los cuida, sino que más bien los amedrenta, controla y muchas veces reprime sin causa justificada. En ese sentido, me parece que un Servicio Cívico Voluntario en Valores es un modo de evadir la responsabilidad principal de un Estado protector y de bienestar, que debería pensar en la escuela como lugar para los más jóvenes. Y no destinar, de manera arbitraria, la escuela solo para los chicos que tuvieron más suerte respecto de su lugar de nacimiento y las posibilidades de crecimiento.

—En el Boletín Oficial se habla incluso que el plan apunta a jóvenes que estén en vulnerabilidad social.

—La infancia está en condiciones de vulnerabilidad respecto del mundo adulto. Eso lo tenemos que decir como educadores. Pero tomo una frase casi textual que dijo la ministra cuando informó que el objetivo central es que los chicos tengan un sistema de responsabilidad. El valor de la disciplina, tener que levantarse, saludar a la bandera, tener talleres de orientación, primeros auxilios y oficios para ver qué quieren de sus vidas. Esto dijo la ministra, por lo tanto el imperativo es el disciplinamiento para aquellos que portan rostro y que en todo caso, estando en peligro, en vez tener a la escuela como lugar de ampliación de la democracia y de construcción de convivencia democrática, se les propone la Gendarmería. Me parece que lo central de esta propuesta es legitimar adolescencias y juventudes de primera y de segunda: esto no es nuevo para la sociedad. Pero que sean parte del discurso oficial y que el ministro de Educación renuncie a la responsabilidad indelegable del Estado de que los chicos estén en la escuela es el dato más fuerte. Pero repito: creo que es una cuestión de carácter proselitista pero en consonancia con las definiciones ideológicas y de políticas públicas. Y del cruce entre seguridad y educación que plantea este gobierno. En ese sentido, hay que pensarlo como una fuerte señal de debilitamiento de la democracia.
"Lo central de esta propuesta es legitimar adolescencias y juventudes de primera y de segunda"

—La ministra de Seguridad planteó también que Gendarmería es una institución muy valorada, incluso más que la educación pública ¿Cuál es tu mirada?

—Creo que la ministra se sube al efecto Bolsonaro. En el país hermano se han establecido normas de gobierno de deliberada persecución al pensamiento diferente, en nombre de la pluralidad. Se llaman escuelas sin partido. Entonces se habilita la denuncia a través de filmaciones con celulares en las aulas a docentes que planteen cuestiones vinculadas a la educación sexual integral o a la temática de género. O simplemente por el solo hecho de nombrar a Paulo Freire. Es un modo de definirse neutrales neutralizando a los otros. Esa es la perspectiva del otro como amenaza y sospecha permanente. Para degradar la condición humanizante que tiene la escuela. Por eso es que se elige una institución que tiene que ver con la vigilancia y el control. La ministra plantea que se van a tener en cuenta la actividad física, el deber, la moral, el levantarse temprano, formar y cantar el himno. Cuestiones de disciplinamiento que los educadores que hemos trabajado con la historia de la educación sabemos que fueron los condimentos básicos para el comienzo o la instalación de la escuela como sistema educativo público. Son los lineamientos foucaultianos de vigilar y castigar. Lo que contiene por debajo en términos de concepción es que hay chicos que pueden estudiar el sujeto y predicado, chicos que pueden con la regla de tres simple o destinar su imaginación a la poesía. Y otros pibes que tienen que hacer salto de rana, cansarse y someterlos a este tipo de control, Entonces hay sujetos de derecho y sujetos a sujetar por las dudas. También tiene que ver con un proyecto de disciplinamiento social, porque para las y los jóvenes más vulnerados por las políticas de ajuste se hace un Estado de punición. Por eso digo que es una herramienta de lo que yo llamo una pedagogía de la punición. Lo que también Loic Wacquant planteaba como el Estado de penitencia, para poder tener gobernabilidad en un país en donde hay que dejar una buena cantidad de millones por fuera, hay que robustecer las cárceles y enfurecer a quienes tienen la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones. Por eso tomo lo que dijo la ministra sobre Gendarmería como un modo de disciplinamiento subjetivo, porque la Gendarmería esta bien vista según ella dice o alguna encuesta, entonces punitivizamos la educación. Y los docentes de la educación pública deben entonces disciplinarse bajo su rol de meros aplicadores de programas por otros. Por eso Finocchiaro lo que más pondera de su Ministerio y en donde más se ha invertido es en evaluación, no como un modo de comprensión sino como vigilancia, control, clasificación y estandarización. De modo tal que las escuelas sean ya no ámbitos de construcción de ciudadanías, sino centros de reclutamiento y rendimiento de exámenes estandarizados. Entonces, la alteridad amenazante es para los pibes pero también para los docentes, llamados aplicadores, donde también se los despoja de su condición de sujeto.

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