Educación

Claves para una educación inclusiva

Cómo pensar una escuela que reconozca las diferencias y las legitime para lograr mejores aprendizajes.

Sábado 06 de Abril de 2019

La educación inclusiva se concibe como un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos, a través de una mayor participación en el aprendizaje, de actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. La ley de educación nacional ubica la educación y el conocimiento como un bien público y un derecho personal y social que debe ser garantizado por el Estado.

La propuesta va más allá de una transformación educativa al ser considerada como una construcción filosófica, una actitud, un sistema de valores y creencias sostenidas desde el paradigma del derecho donde los estudiantes de una comunidad aprenden juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales y culturales.

• Impone la renuncia al mandato homogeneizador del hombre racional de la modernidad, obediente al modelo que impone que todos los alumnos deben aprender lo mismo, de la misma forma y en tiempos similares; y que quien no responda a estos parámetros debe concurrir a la escuela especial. La educación inclusiva se posiciona como garante de la educación de cada niño, niña, adolescente que llegan a las aulas. Al claudicar a su fuerza homogeneizadora se destierra la idea de anualización, gradualización y simultaneidad que han sido los pilares de la escuela tradicional. Se desnaturaliza la idea de igualdad al considerar que no todos los estudiantes aprenden lo mismo, de la misma manera, mucho menos en los mismos tiempos ni con los mismos métodos y recursos. Prevalece la idea de derecho, oportunidad y equidad.

• Reconoce la diversidad como un valor educativo que se manifiesta a través de las diferencias étnicas, religiosas, lingüísticas, cognitivas, sociohistóricas, culturales, subjetivas, familiares, de género, etcétera y propone aulas inclusivas donde alojar a todos los aprendientes.

• Entiende los "problemas de aprendizaje" desde la óptica de los problemas enseñanza. Se supera la idea de "ineducabilidad" y déficit. La educabilidad es un concepto amplio que no necesariamente se restringe a la figura de "la capacidad de aprender" de un individuo sino que se vincula también con la capacidad y los modos de enseñar, con los dispositivos y prácticas de enseñanza, con los condicionantes escolares, con las oportunidades. La idea de educabilidad se liga al concepto de devenir inteligente, del aprendizaje como acontecimiento inter e intrasubjetivo, de los tiempos y las experiencias subjetivas que no dependen de la edad o sobreedad del sujeto o de una supuesta capacidad sino de construcciones sociohistóricas, ecológico contextuales, que se articulan con la subjetividad. Lejos se ubica de la patologización y la medicalización de la infancia y la adolescencia.

• Abre un nuevo campo conceptual, y semántico, que nos sitúa ante nuevas significaciones: accesibilidad, ajustes razonables, barreras al aprendizaje y a la participación, configuraciones de apoyo, trayectoria educativa integral, trayectos múltiples y diversos y demás conceptos que redefinen la educación de este tercer milenio. La accesibilidad es noción clave sobre la que se construye la inclusión ya que supone el grado en el que todas las personas pueden utilizar un objeto, disponer de un bien cultural, visitar un lugar o acceder a un bien o servicio, independientemente de sus capacidades técnicas, cognitivas o físicas. Es indispensable e imprescindible pivotear sobre este concepto, en tanto condición necesaria para la participación de todas las personas independientemente de las posibles limitaciones funcionales que puedan tener, sobre el que debe girar todo accionar en torno a la inclusión. La accesibilidad es el eje desde donde se sopesan las barreras que condicionan el acceso al aprendizaje y a la participación, y se ubican los posibles ajustes necesarios para sortearlas, modificarlas, eliminarlas, superarlas o minimizarlas para que no sean condicionantes del derecho a que ese objeto, lugar, bien o servicio sea asequible. Pensar en y desde la accesibilidad corre la mirada del sujeto y la ubica en el contexto, en todo aquello que hace tope, barrera, imposibilidad de acceder para operar en ese contexto limitacional que es lo que genera la inaccesibilidad condicionando el derecho a la educación.

• Propone un curriculum común, abierto, de base flexible, descentralizado, revisable y adecuable según contextos y grupos, adaptado a las necesidades de los aprendices con tiempos, espacios y agrupamientos móviles.

• Necesita formas no tradicionales de producción pedagógica. Jerarquiza la diversificación curricular y avanza en el Diseño Universal del Aprendizaje como enfoque de enseñanza que ofrece a los estudiantes múltiples maneras de acceder al mismo concepto. Se aúnan la diversificación de la oferta educativa y la personalización de las experiencias comunes de aprendizaje con el fin de lograr el mayor grado posible de participación de todos los estudiantes, sin perder de vista las necesidades de cada uno. En lugar de planificar pensando en un "alumno promedio" y luego realizar acciones individualizadas para dar respuesta a las necesidades de determinados estudiantes o grupos que no han tenido cabida en una propuesta educativa que se inscribe en una lógica de la homogeneidad, se propone planificar desde la mirada y la lógica de la diversidad.

• Plantea la Justicia Curricular como posibilidad de desandar las propuestas curriculares segregacionistas, de alumnos separados y "diferentes" con currículo especial o recortado que dejan intacto el curriculum hegemónico en vigor y sostienen los procesos de exclusión. Es imprescindible hacer del currículo una herramienta que asegure que todos se inserten en la sociedad del siglo XXI, y no sostener currículos diferenciados para pobres y ricos, varones y mujeres, nacionales y extranjeros, con o sin discapacidad, etcétera, como si pertenecieran a distintas especies de personas destinados a ocupar socialmente posiciones de mayor o menor jerarquía social. No se trata de desconocer las diferencias, sino de reconocerlas y legitimarlas, plantearlas, buscar soluciones, no taparlas, esconderlas, ni minimizarlas con un gesto benefactor o zanjarlas temporariamente con dádivas que poco tienen que ver con los procesos de aprendizaje. Tomar en consideración cuestiones de justicia en educación obliga a repensar todo lo relacionado con el currículum: desde las políticas educativas hasta los contenidos escolares, las experiencias y tareas que se promueven, los recursos y materiales didácticos, la función de la evaluación, el rol del profesorado, de las familias y, por supuesto, del propio alumnado.

• Considera indispensable y prioritaria la formación y actualización de los maestros y profesores, pensada como un derecho y una obligación colectiva. Se impone un esmerado acompañamiento para reflexionar y trabajar con aquello que se presenta y emerge en esta tensión a través de espacios de capacitación activos y democráticos.

(*) Terapista Ocupacional (UNR) y escritora. Autora, entre otros libros, de "De la Integración escolar a la educación inclusiva. De la opción al derecho" (Homo Sapiens Ediciones, 2018).

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