
Por Matías Loja
De entrada se percibía que no iba a ser un público cómodo para el gobierno nacional. Los recortes presupuestarios, las recientes declaraciones de altos funcionarios —como la gobernadora bonaerense María Eugencia Vidal— contra las universidades creadas en los últimos años, hacía prever un clima cuanto menos difícil para los representantes del gobierno de Cambiemos, que llegaron para participar del encuentro académico que este año se celebra en Córdoba, en coincidencia con el centenario de la Reforma Universitaria de 1918. Precisamente la gesta estudiantil que se alzó hace cien años contra un status quo conservador y clerical.
Francisco Tamarit, coordinador de la conferencia regional, destacó en el panel de apertura su confianza a que la Cres 2018 se convierta en "un evento trascendente para América latina", soñando con un sistema de educación superior "al servicio de la gente". Dijo que las buenas políticas de educación superior por sí solas no alcanzan. Y alertó que "las naciones que no invierten en educación, ciencia y técnica condenan a sus mayorías a la marginación social y cultural", arrancando de esta manera primer aplauso grande de los casi 10.500 participantes del encuentro que organiza cada diez años el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Iesalc), de la Unesco.
De entrada los silbidos comenzaron a hacerse presente ante cada mención al gobierno nacional. Incluso cuando le tocó hablar al intendente de Córdoba, el radical Ramón Mestre, quien propuso "innovar y modernizar los Estados, poniendo en el centro a los ciudadanos", y a tener "universidades inventoras". Stefanía Gianini (subdirectora general de Educación de la Unesco) resaltó también la importancia de entender y defender a la educación superior como un derecho humano. Y el titular del Iesalc, Pedro Henríquez Guajardo, definió a la educación superior como un bien público, social y estratégico.
Hasta que el ministro de la gestión macrista hizo referencia a lo que pasaba en la platea y acusó al estudiantado que le gritaba de tener una actitud fascista. "Hace cien años —dijo Finocchiaro— jóvenes como Deodoro Roca o Gabriel Del Mazo se rebelaron y plantearon sus ideas a la luz del día y democratizaron la universidad (...) Es una gran diferencia con la actitud fascista de ocultarse en las sombras para denigrar las ideas ajenas, porque no tienen ideas propias". La crítica oficial lejos de amedrentar desató una nueva ola de abucheos de los estudiantes. El claustro protagonista de la gesta de Córdoba de 1918. Esta vez, desde el Orfeo, haciendo sentir su voz contra la política de ajuste del gobierno nacional.



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