Miles de personas volvieron a darse cita ayer en La Rural, al menos hasta que el temporal espantó a muchos, para despedir a los que resistieron los 9.622 kilómetros del Dakar. Festejaron sobre todo con el argentino Alejandro Patronelli, y también con el qatarí Nasser Al Attiyah, el español Marc Coma y el ruso Vladimir Chagin.
Antes del mediodía, las tribunas explotaron cuando el mayor de los Patronelli subió al podio montado en su cuatri, enfundado en una bandera argentina y regalando piruetas al público, sin dejar de agradecer.
El chileno Francisco Chaleco López fue uno de los más aplaudidos en dos ruedas. Y luego llegó el francés Cyril Despres. Histriónico como pocos, hizo lo posible para demostrar que estaba feliz y que poco le importaba que su compañero y archirrival, Coma, fuera el ganador. Y hasta lo opacó en el festejo, haciendo piruetas con la moto y subiendo al director deportivo de Volkswagen, Kris Nissen, dando dos saltos por la rampa del podio. Los himnos de Francia, Chile y Argentina, entonados por Pedro Aznar y Jairo, preanunciaron la llegada de Al Attiyah, quien derrochó simpatía, celebró arriba del auto y hasta corrió al trote alrededor de las tribunas.
Después llegó Chagin y los autos relegados. Spataro y Silva subieron al podio y, como no podía ser de otra manera, el dúo que vivió mil peripecias con los buggies fue despedido por el Dakar bajo un aguacero. l

























