Horacio Videla, el paciente al que le sacaron el escarbadientes, dijo ayer que tras la operación comenzó a reírse, y recomendó "masticar bien" para que nadie pase por lo mismo.

Horacio Videla, el paciente al que le sacaron el escarbadientes, dijo ayer que tras la operación comenzó a reírse, y recomendó "masticar bien" para que nadie pase por lo mismo.
"Desde fines de marzo empecé con una fiebre que volaba, entraba y salía de los consultorios sin que nadie supiera darme un diagnóstico", recordó.
También contó: "Me hicieron 20 mil análisis y hasta fui al Fleni en Escobar donde me hicieron un análisis en el que te estudian las células", contó desde la puerta del hospital Fernández, en el barrio porteño de Palermo, donde le hicieron la intervención quirúrgica.
"Bajé al menos siete kilos y empecé al principio a toser con sangre y siempre se pensó que era una neumonía. Los médicos fueron avanzando pero siempre salía (los análisis) todo bien; ya queríamos con mi familia que salga algo mal para aferrarse a algo", añadió el hombre oriundo de Corrientes.
Videla explicó que al visitar la ciudad de Buenos Aires por trabajo le recomendaron ir al hospital Fernández porque "están los mejores infectólogos" y ahí fue que le encontraron mediante una ecografía el objeto en el corazón que al principio pensaron que era un cateter y al extirparlo, en la operación que duró siete horas, resultó ser un escarbadientes.
"Me levanté después de la cirugía y empecé a reírme", manifestó y recordó que "sentía algo que me pinchaba el corazón".
El paciente recibirá el alta el próximo miércoles al mediodía y los médicos le indicaron "no hacer fuerza y no manejar por al menos dos meses", manifestó.
"Se pueden comer picadas pero hay que ponerle una banderita al escarbadientes y masticar bien", concluyó risueña e irónicamente Videla a modo de recomendación.




