El mensaje de su box llega nítido: "Cuida las gomas, cuida las gomas". Pero como ya pasó en otras ocasiones, Sebastian Vettel responde con dos récord de vuelta consecutivos en el mismo final de la carrera. ¿Entonces? ¿Desobediencia? ¿Código secreto equipo-piloto? Sea lo que sea, trae aparejada la humillación final sobre sus rivales, la muestra cabal de la omnipotencia del alemán y de Red Bull, sin oponentes a la vista, con un dominio insultante de la Fórmula 1 que la hace más sombría, menos espectacular, predecible. En Corea, el alemán volvió a dejar en claro que llegará al tetra, que Michael Schumacher puede empezar a preocuparse para proteger sus siete títulos mundiales.






























