El abogado Alejandro Pérez Moreno representa a Claudio Blaser, el ex jefe de la
comisaría de Villa Cañás juzgado en Córdoba acusado de asesinar a un hombre al que adjudicaba una
secuencia de robos en su jurisdicción en el sur provincial. El profesional se dice convencido de
que en la fase oral del trámite se está demostrando que su cliente no mató con intención sino para
defenderse. Que las pericias no revelan nada que revalide la idea de homicidio calificado —la
imputación con la que llegó al juicio por jurados— y que si el oficial de la policía
santafesina resulta condenado deberá serlo, a lo sumo, por exceso en la legítima defensa.
A partir de hoy el juicio seguirá con la presentación en la audiencia de
testigos que ya desfavorecieron a Blazer. Se trata de testigos que hablan de la ejecución sumaria
de Víctor Hugo Moyano, el hombre al que Blaser fue a buscar hasta la capital mediterránea
atribuyéndole el liderazgo de una banda que asaltó casas en Villa Cañás.
El 31 de mayo de 2007 a las 7 de la mañana Blaser, junto a un oficial
santafesino y seis policías de Robos y Hurtos de Córdoba, llegaron a la casa de Moyano, un ex
jugador de Instituto de Córdoba y entonces empleado de un supermercado. Los recibió la madre quien
pidió a Moyano que fuera hasta la vivienda porque lo citaban. Al llegar, según la instrucción,
Blaser lo mató de un disparo en el cuello antes de que bajara de su Fiat Duna.
"En el juicio oral los testimonios van perfilando que Blaser actuó en legítima
defensa. A lo sumo podrá haber existido un exceso en esa legítima defensa. Nunca un homicidio
agravado. La secuencia probada del hecho define que en tres segundos a Moyano le dieron la voz de
alto, él les tiró el auto encima y entonces hubo dos disparos: uno de un policía de Córdoba y otro
del subcomisario Blaser en dirección al vehículo que es el que mata a Moyano", dijo a LaCapital
Pérez Moreno.
Para remontar. Hubo planteos que desfavorecieron a Blazer. Una gran cantidad de
testigos hablaron de una ejecución sumaria e incluso el fiscal calificó el hecho como homicidio
agravado y no legítima defensa. "Los elementos que se incorporan en el proceso oral clarifican la
situación inicial en el sentido de que en mi cliente no hubo intención de matar sino de
defenderse", plantea el abogado. Lo que surgió en el trámite instructorio, no obstante, señalaba
que el arma hallada en el auto de Moyano había sido plantada a fin de justificar la idea de
resistencia armada. "Está acreditado que fue secuestrada un arma del habitáculo del vehículo de
Moyano", repuso Pérez Moreno.
La controversia no cesa. El abogado querellante, Marcelo Guitman, plantea que la
prueba científica pericial demuestra que el arma secuestrada del interior del auto no tiene huellas
de la víctima, de lo que se desprende que no la esgrimió, y que fue colocada para favorecer al
acusado. "La pericia dice en realidad que los rastros dactilares no son suficientes a los fines de
determinar inequívocamente quién portó el arma. Eso no significa que no lo haya hecho. Puede ser
que la manipulación no haya dejado huellas claras", retruca el defensor.
Hubo 16 testigos en la instrucción que definieron que el hecho se pareció más a
una ejecución que a un acto defensivo. Vecinos que identificaron a Blaser como el único que tiró.
"La legítima defensa no es sólo cuando me disparan sino también puede darse si me intentan embestir
con el auto. El vehículo entonces es un arma. Los policías cordobeses estaban al lado de Blaser,
vieron la acción claramente y declararon en favor de su colega santafesino", enfatizó Pérez
Moreno.
¿No es posible, como dice la querella, que los policías cordobeses hayan estado
protegiendo corporativamente a su camarada al declarar en su favor? "¿Y por qué razón policías de
la sección Inteligencia Criminal de Córdoba, que es la más galardonada del interior del país,
habrían de jugarse por un colega imputado de un delito al que apenas conocían y al que tal vez no
volverían a ver en su vida?" También puede pensarse que el fiscal y el juez que elevaron el caso a
juicio oral por homicidio calificado y no por una defensa legítima tuvieron elementos para hacerlo.
Para el abogado las cosas se esbozan de otro modo. "Lo que se da hasta ahora en el juicio oral
favorece a mi cliente de manera inmodificable".