Desde que nos mudamos a dos cuadras, a mediados de diciembre, que insisto ante Telecom para que cumplan con lo prometido (15 días) para el traslado de nuestra línea telefónica. Aparentemente, los tiempos de Telecom se van pareciendo cada vez más a los de la vieja Entel, cuando los pedidos de líneas nuevas y traslados cumplían bodas de oro. Por supuesto, que para paliar los inconvenientes causados por la falta de una línea fija nos vemos obligados a usar intensamente los teléfonos celulares. Todas las líneas de mi familia pertenecen a Telecom Personal. No puedo dejar de hacerme algunas preguntas. ¿Se hará cargo Telecom de las diferencias entre el costo de las llamadas que realizamos entre telefonía celular y telefonía fija? ¿Se hará cargo Telecom de los daños y perjuicios causados por promesas incumplidas? Por supuesto que a estas alturas sería ocioso reclamar también por el pésimo servicio de nuestra telefonía celular. Es permanente el acoso al cual nos vemos expuestos por nuestra compañía proveedora y sus competidoras, las cuales sostienen la inconsistencia de ofrecer teléfonos cada vez más caros y sofisticados – sólo les falta adosarles una lustrobatidora– ante una deplorable calidad de la señal, con lo cual los teléfonos celulares serán aptos hasta para batir y lustrar pero de ninguna manera para hablar y escuchar. La mía es una familia muy “comunicada”. Tenemos (teníamos) teléfono fijo, todos los integrantes tenemos celulares y –como si esto fuera poco– tenemos internet de banda ancha, provista por Fibertel. Esta compañía nos cedió un módem, o un router (no sé cuál es la diferencia) inalámbrico, con lo cual las cuatro computadoras de nuestra casa gozan de este tipo de comunicación. ¿Gozan, dije? Perdón. Sufren. Jamás tenemos la velocidad acordada (12 megas), y disfrutamos a menudo de lo que ellos denominan “microcortes”. ¿Probaron algún streaming, ya sea de audio o video, cuando la señal se “microcorta”? Y tampoco quiero hablar de la calidad de la señal emitida por el módem-router, pero ya que estoy embalado lo hago: tengo que buscar un lugar en el departamento o en su balcón para captarla, porque si no no paso de las dos o tres rayitas. El desarrollo mundial de la telefonía celular inteligente, las tablets, las PC´s, notebooks, netbooks, ultrabooks y televisores conectados con la internet, el crecimiento de las redes sociales y el bajo costo de esta comunicabilidad hacen decir a muchos expertos que estamos en el siglo de las comunicaciones. Acá, en la Argentina, con las empresas que nos brindan los servicios (quizá entre los más incontrolados y los más caros del planeta, si se los compara con un ingreso familiar promedio), los teléfonos celulares inteligentes servirán solamente como despertadores y agendas, las PC’s y todos sus derivados volverán a su primitivo rol de calculadoras rápidas, los televisores Smart serán útiles para ver la programación de aire en alta definición y, de a poco pero con toda firmeza, iremos ingresando gallardamente al siglo de las incomunicaciones.




























