Con desagrado y vergüenza vi el pasado lunes cómo en el programa Showmatch se ridiculizó la heroica epopeya del general San Martín. Tuve la suerte y el honor de haber realizado este año El cruce de Los Andes por el paso de Los Patos y sentí en carne propia el desafío de la altura, el clima y los inconvenientes propios de tal empresa. No es posible imaginar la epopeya y sacrificio sin haber padecido en menor grado dicho sucesos. A la distancia y con los elementos modernos significó para nuestro grupo de expedicionarios días duros a lomo de mula con fríos intensos y calores agobiantes, con comidas frugales y jornadas agotadoras. Por eso esas risas forzadas ante cada broma del cómico títere de turno de Tinelli no hacían otra cosa en mí que agrandar la figura del gran general. Hoy es todo burla e histrionismo, es necesario ofender la historia en busca de un punto más de rating. Por suerte tenía a mano el control remoto que me permitió cambiar de canal para no seguir como cómplice de una burla que ofende y denigra. San Martín cruzó ocho veces Los Andes y la última vez enfermo. Hay en el medio televisivo y en la vida real suficientes personajes de historieta para mofarse. ¿Es necesario salpicar su figura y justo en la conmemoración de su fallecimiento?





























