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Un libro recomienda ponerse en el lugar del otro y no discriminar

Presentaron una obra de 20 especialistas sobre grupos discriminados: gitanos, pobres, niños, homosexuales, adultos mayores y judíos.

Lunes 02 de Septiembre de 2013

"Tener la capacidad de ver al otro, de imaginar cómo uno podría sentirse en su lugar y bucear en el interior de uno mismo pueden ayudar a superar actitudes discriminatorias", dijeron especialistas al presentar un libro del Centro de Estudios Sociales (CES) de la Daia.

El desafío fue planteado durante el lanzamiento de la segunda edición de "Exclusión e Inclusión", escrito por 20 especialistas sobre 17 grupos discriminados históricamente: gitanos, pobres, homosexuales, originarios, niños, adultos mayores, inmigrantes latinoamericanos, chinos, judíos, afrodescendientes, entre otros.

La obra propone reflexionar sobre la posibilidad de "vivir con el otro sin etiquetarlo, dejar de naturalizar discursos y prejuicios suponiendo que hay personas más y menos importantes y no asociar más a algunos colectivos con lo peligroso o lo impuro, entre otras conductas para no caer en la discriminación", dijo a Télam la directora del CES, Marisa Braylan.

"El primer conflicto con la discriminación lo tenemos cada uno de nosotros, instalado adentro. Hay que poder mirarse internamente y pelear con las propias contradicciones para poder salir a vincularnos de otra forma", explicó.

Braylan presentó el libro en el Instituto Sanmartiniano, del barrio porteño Parque, y luego relató ante unos 300 chicos de escuelas porteñas el cuento "Identidad", que alude a cómo la percibe cada persona mediante la metáfora de una canción: "La que nos cantan las madres antes de nacer y la que nos recuerdan a cada momento de la vida los que nos rodean".

"Cuando uno sabe quién es, cuando uno conoce su «canción», cuando uno recupera su identidad, su esencia, está en paz consigo mismo y no le hace daño a nadie", dijo la especialista.

La obra propone además la idea de que "todos somos otro para el otro. En este lío de otredades tenemos que poder pensarnos, poder parar y mirarnos para adentro y después vincularnos hacia afuera de otra manera", expuso.

En ese sentido, "Exclusión e Inclusión" sugiere el uso de la metáfora, la comparación y la imagen "ya no sólo en el marco de la currícula de la materia de Lengua sino como posibilidad de imaginar, para poder pensar qué me pasaría si yo fuera ese otro al que le ocurre una circunstancia determinada".

El libro "es un aporte para los adultos que repercute en forma directa en los niños. Aspiramos a que prejuicios, preconceptos sutiles que están instalados como si fueran naturales se desnaturalicen" y a que "de a poco, sean los mismos chicos los que digan: «Papá eso no se dice»", señaló la especilista.

Con cartelitos colgados del cuello con la leyenda "Yo no discrimino", alumnos del colegio Bialik de Devoto, de la Escuela 6 del distrito 17 "Estado de Israel" y del Instituto Orcino leyeron algunas frases que expresan la experiencia que como niños tienen en torno a la discriminación.

"Si los padres se ríen con chistes racistas o sexistas otra generación crecerá con el veneno que los adultos no han tenido el valor de eliminar", leyó uno de los chicos.

Otras frases elegidas por los chicos, que trabajan en talleres contra todo tipo de discriminación, fueron "El ser humano posee características que lo hacen diferente y es precisamente la diferencia lo que lo enriquece" y "Asumir el principio de la diversidad humana es respetar al otro como un ser diferente pero con iguales derechos".

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