Cristian paseaba en auto con su mujer y sus hjos por Echesortu. Era una tarde más, pero algo interrumpió la calma del domingo. Como si estuviese en el medio de una película de acción, vio ante sus ojos cómo la policía perseguía a un motochorro, quien desesperado arrojó la cartera y siguió su huida. Cristian tomó la cartera y se encontró con un celular, un carnet de Iapos y 1.800 pesos, pertenecientes a mi suegra. Esa tarde mi hijo la había llevado en auto hasta la puerta de su casa para que guarde cuanto antes parte del dinero de la pensión que había retirado del cajero. Pero una distracción posterior desembocó en un desagradable incidente que, por suerte, no tuvo consecuencias graves para su integridad física. Lo cierto es que Cristian vio que en la cartera había mucho dinero y no dudó. Lo primero que hizo fue tomar el celular e ir al registro de llamadas, y allí encontró el número de mi mujer. “Hola, ¿usted conoce a la dueña de este celular?”, preguntó Cristian. Ella dijo que era su madre, habló dos palabras muy nerviosa y de inmediato trató de localizar a su madre, para saber si estaba bien. Yo seguí el diálogo con Cristian, a quien le confirmé que sabía que había mucho dinero en la cartera, y quedamos en encontrarnos cerca de casa. “No vengas hasta acá, yo estoy en auto y te lo alcanzo”, me dijo en otro guiño de amabilidad. Finalmente, aún acompañado de su mujer y sus hijos, me entregó en mano la cartera con el celular y todo el dinero. Y desde ya que no aceptó ni un solo peso de recompensa. Sólo me dejó su nombre, y es por este medio que quiero realzar el gesto solidario, digno, correcto, pero poco frecuente en gran parte de los casos. Gracias Cristian, tus hijos recordarán por siempre tu intachable actitud de ese domingo de enero.
Poner las cosas en su justo lugar
Si bien en los últimos años se produjeron modificaciones en los haberes jubilatorios, esos cambios nunca siguieron de cerca el crecimiento, ni de los salarios de los trabajadores activos ni de los precios. Ello lo refleja el caso Badaro. Por eso pedíamos una recomposición de los haberes, antes de que se instrumentara la ley de movilidad jubilatoria (marzo 2009). Los jubilados continuamos esperando haberes, más que justos, merecidos, las variaciones que contempla la ley no equipara nuestro haber al de un activo, y mucho menos recuperamos el poder adquisitivo perdido a lo largo de los años, y más aun se desconocen fallos de la Corte y nunca se respetaron los índices de ajuste que se establecieron a través de esas medidas judiciales. En definitiva, los haberes jubilatorios continuarán dependiendo de la recaudación efectuada por el Sistema de Seguridad Social, así como por la evolución del padrón de beneficiarios y eso no es suficiente. Si bien hasta el momento esto no ha ocurrido es importante destacar que en caso que no se produzca un aumento en la recaudación fiscal, no se produciría ninguna modificación sobre las jubilaciones, ya que dicho índice resultaría cero. Los jubilados tendremos variaciones en nuestros haberes siempre que haya presupuesto y conforme al porcentaje arbitrario que determine el Indec y esto no es justo. ¿Si pensamos que con esos parámetros percibiremos haberes como lo establece la Constitución nacional? Imposible. Pues la naturaleza sustitutiva del haber previsional seguirá siendo sólo una quimera, y será el mismo gobierno el que nos induzca a peregrinar por la Ansés y hacernos recurrir a la Justicia para que un juez con vocación de justicia, después de largos años y con suerte, nos reconozca los derechos dignamente adquiridos durante nuestra vida laboral. Frente a las últimas medidas económicas y para comenzar a poner las cosas en su justo lugar: ahora ajuste de emergencia de 1.200 pesos para todo el universo de jubilados, para equiparar la mínima al salario mínimo, vital y móvil y en marzo próximo duplicar el valor del cálculo de movilidad que resulte, para de esa manera avanzar hacia el 82% móvil en la misma categoría, cargo y/o función del activo, es una demanda natural de la realidad económica y social que nadie puede desconocer, que queda reflejada en una desmadrada inflación que perfora el bolsillo de los trabajadores jubilados y activos.
Ernesto Sosa
DNI 6.040.333
Gracias Sanatorio de la Mujer
Quiero agradecer junto a mi esposa Silvia Mondino a los directores y personal administrativo del Sanatorio de la Mujer, a los médicos y enfermeros de terapia intensiva, al personal del sexto piso, a Raquel de quimioterapia y en especial a los doctores Gustavo Marcucci y Ricardo Abramovich, a quienes les debo la vida gracias a la eficiencia y profesionalidad con que obraron oportunamente. También al equipo de cirujía por la atención y esmero con que fui tratado de mi grave enfermedad. Tampoco quiero olvidar la buena onda del doctor Miguel Muñoz, a quien le debo haber llegado a un final feliz, y a mi obra social AMR Salud, que me protegió durante mi dolencia. Como corolario les digo a todos los que padecen cáncer que no aflojen, que miren siempre el vaso medio lleno y que siempre al observar el túnel se ve al final la luz. Y respondan siempre al “cómo andás” con un “¡fantástico!”.
Carlos Alberto Alberici
DNI 6.049.806
Irresponsable decisión
El domingo 19 de enero, a las 9,15, abordé en la Terminal de Omnibus Mariano Moreno el micro MB. Patente NCQ 779, de la empresa Vialpa Bus, con destino a Bariloche. El regreso fue el día martes 28 y, poco antes de llegar a destino, el coordinador nos comunica que “por medidas de seguridad” la empresa había decidido que descenderíamos en la estación de servicios YPF, de Córdoba y bulevar Avellaneda, pudiendo estacionar la unidad a mitad de la cuadra anterior. Esta irregularidad es de una irresponsabilidad ilimitada, y el motivo que argumenta la empresa es por demás de irrisorio. Quiero poner en conocimiento de todos los rosarinos que esta situación arbitraria y poco clara no tuvo ningún accidente, caso contrario, ¿quién habría sido el responsable? Creo que mi testimonio debe ser levantado por autoridades del ente regulador de turismo, para investigar las verdaderas razones por las cuales estos micros salen pero no ingresan a la terminal, y nosotros, pasajeros, somos literalmente abandonados en medio de la vía pública. He tomado fotografía del micro, patente y el momento mismo del descenso de los pasajeros, casi en la esquina mencionada.
Alejandra Althaus
DNI 14.981.886
Todo se cae a pedazos
El sorpresivo resurgimiento de la prosperidad, luego de la durísima crisis de 2001, nos hizo creer que se abría para el país una nueva oportunidad. Sin embargo, la realidad nos hizo ver un Estado incapaz de proyectar acciones de largo plazo, una sociedad que ha desbordado los marcos de la ley y una política que no abre espacios para el diálogo. No me atrevo a enumerar los tremendos desbarajustes económicos que el gobierno kirchnerista le han provocado innecesariamente al país. Producto de la impericia, el desconocimiento y la terquedad. En este siglo, la economía mundial ofreció una oportunidad inesperada, pero el gobierno no la aprovechó, porque tenía otras prioridades o porque no supo cómo hacerlo. El gobierno de los Kirchner se caracterizó por la paradógica coexistencia del esplendor de la soja y la miseria de los conurbanos. La “inclusión” tuvo logros limitados, por una combinación de estrechez de miras y mala gestión. Sólo una parte de los subsidios llegó a los pobres. Pero hay males peores que la “década ganada” nos ha dejado. Una descomposición moral es el legado del kirchnerismo. Hizo enfrentar a la sociedad diciéndole a la mitad de ella que todos los males que padecía la Argentina eran culpa de la otra mitad. Destruyó lo que la mayor parte de la sociedad distinguía entre lo correcto y lo incorrecto, lo honorable y lo vergonzante. Prueba de ello fueron los muchos comerciantes saqueados en el país. Algunos serían delincuentes, otros eran sus propios vecinos. Arrasó con la noción de convivencia. Detrás de todo eso están las consecuencias del diseño social del kirchnerismo: un millón de jóvenes, de entre 16 y 24 años, que no estudian ni trabajan, no porque no puedan, sino porque durante diez años se les dejó entrever que es posible vivir sin estudiar y sin trabajar. Han llevado a la mente de esos jóvenes, por acción u omisión, que robando y eventualmente, matando, se puede alcanzar rápidamente lo que el trabajo significaría años de esfuerzo. El programa “Progresar”, que anunció la señora presidente en estos días, es un parche más para tapar las carencias de políticas de Estado en materia de educación. La crisis que estamos viviendo se debe a la mala gestión acumulada y en la explosión de todos los problemas postergados o mal solucionados. Se puede reconstruir la economía en poco tiempo, tomando medidas racionales. Pero el daño moral tardará muchas generaciones en ser reparado.
Manuel Basanta
DNI 93.971.708
Bien por el Pami
Decir que el Pami de hoy es totalmente opuesto al que en épocas no tan lejanas conducían funcionarios inoperantes y dudosamente honestos no es un falso halago oportunista, pero sí oportuno en cuanto la necesidad de este escriba aquejado por una enfermedad de severa condición y tratamiento. Profesionales de la talla del eminente urólogo Guillermo Cassasola, y eximio oncólogo Alejandro Dri, jerarquizan la obra social de los jubilados. Pero también desde el modesto camillero y gentiles mucamas, el trato en general debe enorgullecer a mis pares, no siempre conscientes del esfuerzo económico y organizativo de una institución que debe atender a millares de afiliados. No obstante lo expresado, me esperaba singular sorpresa este lunes 3 del corriente cuando por orden de mi oncólogo debí realizarme una transfusión de sangre en el sitio destinado a tal labor. No lo podía creer. La última operación de ese tipo la hice como donante hace más de 30 años. Recostado en una incómoda camilla y tenebroso sector de un hospital privado prestatario. Esa era la imagen que tenía en mi mente y que me mantuvo preocupado por varios días. Luego de ser trasladado al piso por un atento y divertido camillero, mi propio hijo paramédico, me sentaron en un mullido sillón con pantalla de TV frente a mí que podía manejar desde el control remoto. El personal, sumamente idóneo, cuidadoso, amable y responsable no me dejaba un instante sin control, lo cual me llevó a preguntarme: ¿De qué se quejan los que se quejan? Compañeros jubilados cuidemos con denodado celo nuestro Pami que tanto nos costó lograr.
Oscar Mario Ventura
DNI 6.016.559
El derecho de los que más tienen
No entiendo a quién se le ocurrió que Tribunales debía dejar de trabajar el mes entero de enero, dejando solamente una guardia. Son tremendas las cantidades de juicios que existen y que deben ser juzgados por nuestros estimados jueces. Sería bueno que los mismos hicieran un curso para adaptarse los tiempos que se viven. En la medida que no se normalice esta situación quisiera saber en qué estado de derecho vivimos, pues como estamos siempre se seguirá favoreciendo el derecho de los menos o sea el de los que más tienen.
Armando Arrabal
DNI 6047844