Si yo tuviese que realizar un dibujo o ilustración acerca de lo que observo en este instante de la realidad Argentina, expondría lo siguiente: dibujaría un enorme vergel, y sobre el mismo dos montañas de idénticas alturas. Una significando los logros inauditos de crecimiento material (dinero, confort, tecnología, propiedades, vanidades, indiferencia, delirio individual), todo acotado en cada vez menos afortunados. Y la otra, decíamos de exacta altura, mostrando el contraste en su más patética figura humana. Es decir, personas que sobreviven día tras día en sectores de extramuros o debajo de un puente o dintel, o donde sea, sin dignidad alguna, asidos de la mano virtual de vaya a saber uno que Dios, que les permite imaginar que así, sin trabajo ni vivienda y hasta a veces sin salud ni esperanza podrán continuar sobrellevando su sino, ante un "modelo" que jamás les otorgará otra chance a no ser "esa idea de lo que podrían llegar a conquistar...", apenas un íntimo paraíso utópico.































