Buenos Aires.— Dos fosas que habrían funcionado como polígonos clandestinos
de tiro, y que estaban tapadas para evitar su descubrimiento, fueron halladas ayer en un galpón de
propiedad de Martín Lanatta, uno de los cuatro acusados y detenidos por participar en el triple
crimen de General Rodríguez en el cual tres jóvenes empresarios vinculados al negocio de los
medicamentos, fueron acribillados a balazos. El hallazgo se concretó en la localidad de Berazategui
y los pesquisas lo describieron como un posible "aguantadero" de la banda. Allí también se
encontraron 6.300 vainas servidas de distintos calibres, varias partes de armas y plomos de
proyectiles disparados.
La sospecha de que el galpón de Lanatta pudo haber servido también para acopiar
botines de asaltos, se acrecentó cuando los pesquisas hallaron en el lugar 800 cajas conteniendo
productos de farmacia y perfumería y 10 bolsas llenas de prendas de vestir con marcas
adulteradas.
El lugar fue allanado ayer a la tarde por orden del fiscal de Mercedes Juan
Ignacio Bidone, a raíz de informaciones brindadas por testigos de identidad reservada en la causa
por el triple crimen de los empresarios Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, ocurrido en
agosto de 2008. De acuerdo a las fuentes, tres de los mencionados testimonios señalaron ese galpón
de Lanatta como un "lugar de ocultamiento de cosas o personas".
Por el triple crimen están detenidos desde diciembre pasado y fueron procesados
como coautores del delito de privación ilegal de la libertad y homicidio calificado Martín y
Cristian Lanatta, y los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci. De acuerdo al juez de Garantías de
Mercedes, Marcelo Romero, los agravantes en el accionar delictivo de los acusados fueron el uso de
armas de fuego, el ensañamiento y la participación de dos o más personas.
Una reunión trágica. Según la investigación judicial, el 7 de agosto de 2008 las tres
víctimas concurrieron a una reunión de trabajo a un hipermercado de la zona sur del conurbano
bonaerense, donde planeaban cerrar un negocio vinculado a los medicamentos y allí fueron engañados
por sus agresores.
La principal sospecha del fiscal apunta a que los trese empresarios fueron
llevados a la casa de Cristian Lanatta en Quilmes, donde permanecieron privados de la libertad
algunas horas y luego los asesinaron.
Los pesquisas creen que luego los cuerpos de Forza, Ferrón y Bina fueron
guardados en algún freezer hasta que finalmente terminaron arrojados en un zanjón de General
Rodríguez, donde los hallaron el 13 de agosto de ese mismo año, es decir seis días después.
Para Bidone, el móvil de la masacre fue triple: los vínculos con negocios que
una de las víctimas (Forza) realizaba en mesas de dinero; los negocios con medicamentos truchos; y,
también, el tráfico ilegal de efedrina y sus vínculos con bandas de narcos mexicanos. De hecho, la
viuda de Forza, Solange Bellone, está detenida por la denominada causa de “la mafia de los
medicamentos”.