Los sobrevivientes del sismo que el 12 de este mes destrozó Puerto Príncipe acampan en condiciones inmundas en cerca de 300 campamentos improvisados levantados por toda la ciudad. La gente se queja de que no están obteniendo suficiente ayuda, pese al enorme esfuerzo de socorro internacional que guía Estados Unidos. Hay unos tres millones de personas heridas o sin hogar, clamando asistencia médica, comida o agua en el país más pobre del hemisferio. Y por una seguridad jaqueadas por saqueos.
Respondiendo a las críticas, el director de la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense (Usaid por su sigla en inglés), Rajiv Shah, dijo que su organización hacía todo lo que podía bajo circunstancias difíciles.
"La escala de la destrucción y el resultado humano de lo que pasó simplemente no tiene paralelo (...) Nunca vamos a llenar las necesidades todo lo rápido que nos gustaría", dijo.
Los funcionarios de la Usaid tienen enormes desafíos para distribuir la ayuda en una ciudad destruida y en escombros, repleta de personas heridas y sin hogar.
Funcionarios del Programa Mundial de Alimentos (PMA) estimaron que algo de ayuda ha llegado a más de dos tercios de los campamentos de sobrevivientes.
Además de los desafíos logísticos, había preocupaciones por la seguridad de las operaciones de distribución de alimentos, tras los extendidos saqueos a edificios derrumbados en Puerto Príncipe en los días posteriores al terremoto.
El PMA se vio obligado a reducir algunas actividades de distribución luego de que dos de sus caravanas de socorro fueran atacadas el viernes, dijo Thiry Benoit, subdirector del programa para Haití.
"Hay un problema real de seguridad" dijo en una conferencia con el primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, y otros funcionarios de ayuda y de gobierno.
Naciones Unidas agregará 2.000 soldados y 1.500 policías a su misión de paz de 9.000 miembros en la nación caribeña.