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Tras una larga agonía, murió otra víctima de la explosión en Salta 2141

La mujer vivía en el tercer piso de la primera torre del complejo siniestrado como consecuencia de un escape de gas. Beatriz López tenía 69 años y estaba internada hace 62 días en el Sanatorio Ipam. Su cuadro se complicó con una infección.  

Miércoles 09 de Octubre de 2013

Una mujer que estaba internada en el Sanatorio Nuestra Señora del Rosario (Ipam) murió ayer al mediodía y se convirtió en la víctima falta número 22 causada por la tragedia de Salta 21414. Beatriz María López, de 69 años, había ingresado al centro asistencial el 6 de agosto pasado, a pocas horas de la explosión generada por un escape de gas en el edificio. Tenía más del 20 por ciento del cuerpo quemado y las vías respiratorias complicadas, lo que hacía su cuadro muy delicado. Y una infección empeoró su situación.

Beatriz era la única de los 62 heridos asistidos tras el incidente que continuaba internada. El secretario de Salud del municipio, Leonardo Caruana, confirmó que su muerte obedeció a una "complicación multicausal" generada tanto por la gravedad de las lesiones que presentaba como por la "misma internación prolongada".

La mujer había llegado al sanatorio de Sarmiento al 3100 algunas horas después de la explosión desatada a las 9.40 del martes 6 de agosto. Tenía politraumatismos y más del 20 por ciento de la superficie corporal quemada, con compromiso de la vía aérea, lo que hacía su pronóstico más que reservado.

Según comentó el secretario de Salud, Beatriz permaneció en la terapia intensiva del centro asistencial en estado crítico, aunque a principios de septiembre empezó a mostrar "leves mejorías", lo que incluso llevó a evaluar la posibilidad de desarrollar un dispositivo de internación domiciliaria para que pudiera dejar el efector.

"Sin embargo, en los últimos tres días la mujer sufrió una descompensación que la hizo ingresar nuevamente en terapia intensiva con un cuadro infeccioso que evolucionó desfavorablemente", explicó Caruana.

La sala velatoria de la cochería Bassi es el lugar en el que familiares y amigos de Beatriz se reunieron para darle un último saludo. Los restos de la mujer se velarán hasta hoy, a las 11, en Salta 3070 y después serán inhumados en el cementerio de Granadero Baigorria.

Una buena vecina. Beatriz vivía en el tercer piso A del primer cuerpo de departamentos de Salta 2141. La construcción no sólo fue sacudida por la explosión sino que fue afectada por el incendio posterior.

Algunos de sus vecinos afirmaban ayer que la mujer estaba sola en su casa cuando se desató la tragedia y había saltado desde una ventana a la pila de escombros en que se había convertido la segunda torre del complejo.

Todos los consultados por La Capital coincidieron en recordarla como una buena vecina, alegre y excelente cocinera.

La mujer vivía sola, era viuda y tenía un hijo y tres nietos menores de edad. En la Secretaría de Promoción Social del municipio indicaron que fue Ariel Morganti quien se hizo cargo de todos los trámites relacionados con la atención médica de su madre, el rescate de algunas pertenencias del departamento de la mujer y la gestión de los subsidios para los damnificados por la tragedia.

En el perfil de Facebook de la mujer, el joven se encargó también de llevar noticias a los amigos de su madre sobre el estado de salud de Betty.

Algunas alentadoras, como la del 6 de septiembre, cuando decía que la mujer dejó la terapia intensiva y esperaba visitas en la habitación 511 del sanatorio. Y otras menos entusiastas, como la que una semana después dio cuenta de que "tuvo un pequeño contratiempo" relacionado con la aparición de "una bacteria en sangre que complica el tema un poco".

Cada publicación inmediatamente despertaba los mensajes de cariño y los deseos de recuperación de sus amigos. La última fue ayer, a primeras horas de la tarde, y daba cuenta del fallecimiento de Beatriz.

Presente. El domingo, cuando se cumplió el segundo mes de la tragedia, familiares de Betty participaron de la marcha organizada por los familiares de las víctimas hasta las oficinas de Litoral Gas. "Pido justicia por mi tía", había dicho a este diario Alejandra López, sobrina de la mujer.

La muerte de Beatriz elevó a 22 el número de víctimas fatales del peor siniestro de la historia de la ciudad, desatado hace 63 días, cuando un gasista arreglaba un desperfecto en el regulador que ya había generado reclamos por parte de los vecinos en las oficinas de la prestadora del servicio, Litoral Gas.

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