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Tragedia en Chile: al menos 12 muertos por un incendio en Valparaíso

Bachelet anticipó que la cifra de víctimas fatales podría aumentar. "La situación es dramática", confió la mandataria. El fuego obligó a evacuar a diez mil personas.

Lunes 14 de Abril de 2014

Un gigantesco incendio dejó al menos 12 muertos y destruyó más de dos mil viviendas en el puerto chileno de Valparaíso, donde los bomberos luchaban anoche contra rebrotes del siniestro que arrasó con cerros y activó la evacuación de diez mil de personas.

El incendio, el peor en la historia de la ciudad costera, se desató el sábado por la noche en una zona boscosa en las afueras del puerto, pero las inusuales ráfagas de viento propagaron las llamas a seis cerros que rodean la ciudad y estaban sembrados de casas.

Ayer quedó al desnudo la destrucción provocada en la noche anterior por el incendio en la ciudad declarada patrimonio de la humanidad.

"Hay 12 personas fallecidas y esta cifra puede variar en la medida que evolucione la situación. Tenemos focos activos, con baja intensidad y menos complicado que anoche (sábado)", dijo a periodistas Rodrigo Peñailillo, ministro del Interior.

La presidenta Michelle Bachelet declaró la zona en estado de catástrofe y viajó para supervisar la situación, por lo que suspendió su viaje a Argentina que realizaría en los próximos días.

Ayer a la tarde, el cielo se cubrió de humo por rebrotes en algunos cerros debido a altas temperaturas y fuertes vientos que se focalizaban principalmente en el cerro Ramaditas durante la noche.

Unos dos mil bomberos y brigadistas de rescate trabajaban sin tregua para apagar los focos que quedaban del inmenso incendio, que con sus llamas de 20 metros de altura devoró unas 870 hectáreas de bosques. Unas ocho mil personas resultaron damnificadas con los incendios. Unas diez mil personas fueron evacuadas hacia albergues o casas de familiares, mientras varias zonas no tenían electricidad ni servicio de agua en Valparaíso, ubicada a poco más de 100 kilómetros al oeste de la capital Santiago. "Mientras íbamos escapando los tubos de gas explotaban. No alcanzamos a sacar nada porque se estaba quemando todo", dijo Olga Boggle, mientras un helicóptero dejaba caer al mediodía una lluvia a pocos metros sobre el candente cerro La Cruz. "No quedó nada".

Los 14 helicópteros y seis aviones destinados para Valparaíso trabajaron intensamente combatiendo las llamas hasta el atardecer, pero las malas condiciones climatológicas desvanecían en cuestión de segundos los trabajos de los brigadistas.

Imágenes de televisión desde helicópteros mostraron largas columnas de fuegos que rodeaban algunos cerros, como si fueran verdaderos volcanes expulsando lava.

Clima fatal. El clima de ayer fue fatal para los bomberos. Las temperaturas bordearon los 30 grados centígrados y nuevas ráfagas de viento -que cambiaban su dirección en cuestión de segundos- facilitaron rebrotes de focos que ya habían sido controlados, lo que obligó a evacuaciones preventivas. El potente viento de unos 60 kilómetros que se constató en los cerros dio paso a una lluvia de cenizas hacia el puerto de Valparaíso. Se esperaba que, con el avance de la noche, el viento disminuyera para dar tregua a los bomberos que han combatido el fuego sin parar por más de 24 horas.

"El siniestro no está extinguido completamente. Hay focos que siguen activos", dijo el jefe del Gobierno regional en Valparaíso, Ricardo Bravo. Entre las causas que habrían originado el desastre, medios locales mencionaron que dos pájaros habrían chocado con cables de tensión en una zona boscosa, generando el incendio, pero brigadistas forestales no descartaron alguna intencionalidad o el descuido de basurales clandestinos ante altas temperaturas. Decenas de columnas de humo se levantaban sobre los cerros de la ciudad, en donde centenares de casas quedaron convertidas en cenizas y muchas personas llorando, y con el aire enrarecido secándole las gargantas, removían los escombros de sus hogares con vanas esperanzas de poder rescatar algunas pertenencias.

Con pala en mano y cubierto de cenizas, José Miguel Rivera removía los escombros de lo que alguna vez fue su casa.

"Estamos buscando algún recuerdo, pero no encontramos. Sólo hay un anillo de mi hija. Yo salí con lo puesto. Estamos limpiando y sacando los escombros porque pensamos reconstruir. Este es nuestro terreno", dijo el hombre de 59 años.

La policía seguía revisando los escombros en busca de más víctimas, sobre todo de ancianos que no hubieran podido escapar de las llamas.

"Ojalá, esperamos no encontrar mas víctimas fatales. Hay muchas mascotas que fueron afectadas por el siniestro. Estamos buscando entre los escombros", dijo el coronel de la policía, Fernando Bywaters.

El casco antiguo de la ciudad, zona declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, el puerto y la sede del Congreso se encontraban fuera de peligro.

Se habilitaron ocho albergues para las miles de personas damnificadas, mientras ya comenzaban las labores de recolección y donaciones de insumos básicos para asistirlos.

La Onemi dijo que se han despachado 12 toneladas de alimentos, agua, mascarillas, carpas, colchones, frazadas, pañales y baños químicos.

Psicólogos y terapeutas también se trasladaron a los albergues para asistir a los afectados.

Debido a la emergencia, la autoridad educacional decidió suspender hoy las clases en los colegios de Valparaíso.

En sus calles germinó "Azul", la obra del nicaragüense Rubén Darío, padre del modernismo latinoamericano. El premio Nobel de Literatura Pablo Neruda vivía allí en una casa ubicada entre los cerros La Cruz y Mariposas, que no resultó dañada por el momento.

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