Una palabra que encierra un enorme valor y por la cual pueblos, naciones y países se encuentran permanentemente vigilantes y custodios de su guarda. Sin embargo, en nuestro país se la agrede, degrada y lastima con políticas que en lugar de defenderla negocian sus valores. Con el armado del relato nacional y popular se han venido entregando espacios a multinacionales como la Barrik, que además de saquear la minería nos priva de enormes espacios de tierras, y nos contamina el medio ambiente sembrando enormes peligros para la vida de nuestra población. Nos entregan enormes recursos energéticos (petróleo, carbón, hierro) con nefastos convenios de explotación sometidos a jurisdicciones extranjeras; y en muchas otras riquezas entregadas al nuevo imperio del mundo como China, que penetra profundamente nuestra economía asociándose en bancos, empresas y obras de infraestructura que sirven de negociados a los nuevos ricos del gobierno de turno en el marco de una prensa confundida cuando no adicta y una Justicia sorda, ciega y muda. Cuánta razón tiene el nuevo gobierno papal cuando llama a la juventud para "hacer lío", "salir a la calle" y todo esto en el marco de un gobierno que desde 2001 ha tratado de sacar de la calle a enorme sectores del pueblo que luchan por tierra, trabajo, salario y vivienda digna, que es lo mismo que luchar por la vida y la soberanía de la Nación.






























